El Carec avisa a Mas de que los altos impuestos provocarán la huida de profesionales cualificados

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Los asesores económicos del Govern analizan los límites de la competencia fiscal

07 de marzo de 2013 (12:23 CET)

Los sabios económicos del Govern de Artur Mas, que siguen trabajando en esta legislatura en el seno del Consejo Asesor para la Reactivación Económica y el Crecimiento (Carec), han elaborado un nuevo informe sobre fiscalidad.

Analizan los límites de la competencia fiscal en estados descentralizados, como España, y constatan que aquellas comunidades que tienen una balanza fiscal positiva, las que reciben más de lo que aportan, no deberían tener el poder “discrecional” de competir “a través de reducciones de tipos aplicados a determinadas figuras impositivas, por debajo de la referencia estatal”.

¿Harmonización fiscal?

La idea que se pretende difundir, por parte de ese organismo asesor, que se ha caracterizado por su acento liberal, es que la competencia fiscal llevada al límite es contraproducente. Es lo que pasó en España en los últimos años de los gobiernos de José María Aznar, y que se prolongó en la etapa de Rodríguez Zapatero respecto a algunos impuestos, como el de sucesiones y donaciones.

Entonces, y ya con el tripartito en el Govern de la Generalitat, el conseller de Economía, Antoni Castells, buscó una harmonización fiscal, que, el entonces ministro de Economía, Pedro Solbes, no quiso implementar. La consecuencia fue que la gran mayoría de autonomías rebajaron la desgravación sobre el impuesto, hasta llevarlo casi a su desaparición.

Negociación

El Carec reclama una “solución óptima” que pase por un proceso de negociación que “module” el grado deseable de competencia fiscal “en beneficio de todas las partes implicadas”. Y defiende una cooperación interterritorial en esta materia entre los gobiernos descentralizados, “dentro de cada estado, o grupo de estados y a escala internacional”. El Carec está pensando en España, pero también en Europa y el mundo, porque “hay que tener en cuenta que el verdadero terreno de juego de la competencia fiscal ya es el mundo”.

Ello le lleva a dirigir una seria advertencia al Govern de Artur Mas, tras las subidas de impuestos, y la voluntad, forzado por la coyuntura económica, de buscar nuevas tasas para generar ingresos. Impuesto por su acuerdo con Esquerra Republicana.

Elevada tributación

El organismo asesor, que preside Salvador Alemany, quiere “llamar la atención” sobre la elevada tributación de la renta y la riqueza en Catalunya, que “resta atractivo a nuestra capacidad como país para captar o retener talento, especialmente de profesionales altamante cualificados”. El Carec entiende que la alta tributación en Catalunya responde ahora a una “situación transitoria y condicionada a la difícil circunstancia de las finanzas públicas catalanas, que es resultado también en parte del déficit fiscal soportado”. Pero insiste en que “el mantenimiento en el tiempo de esta situación anómala puede perjudicar la economía catalana y el bienestar de sus ciudadanos”.

Respecto a la tributación por IRPF, el informe recomienda que se haga “un seguimiento efectivo de la movilidad por motivos fiscales dentro del Estado español”. Y señala que se debería “vigilar sistemáticamente las diferencias de tributación en el ámbito del IRPF, especialmente respecto a las rentas altas del trabajo o actividades profesionales percibidas por personas con más capacidad para justificar cambios de residencia real y efectiva”. Con ese seguimiento, por tanto, “se contribuiría a fundamentar y evaluar la política fiscal de Catalunya con unas bases más sólidas”.

Coherencia entre ingresos y gastos

Pero una de las cuestiones en la que insiste el Carec, como en anteriores informes, es en la necesidad de reequilibrar ingresos y gastos por parte de los gobiernos descentralizados. Es decir, que se acabe con la “ilusión fiscal”, la idea de que es posible un nivel de servicios públicos desligado de los costes fiscales correspondientes.

El Govern de Artur Mas ha insistido en ello con una suerte desigual. Propuso y aplicó el euro por receta médica, para generar ingresos, pero, principalmente, para desincentivar un exceso de consumo que rebaja la partida farmacéutica, pero el Gobierno central recurrió la medida, porque es una competencia del Estado. Sin mencionarlo, el Carec insiste en que “la descentralización de las competencias de gasto debería ir acompañada de un nivel proporcional de responsabilidad fiscal sobre los ingresos”.
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