El conseller de Territorio, Damià Calvet, en una imagen de archivo. EFE

El conseller del taxi bloquea el complejo de Hard Rock Café

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Damià Calvet, que ha pasado en una semana de conseller de moda a maldito, frena la compra de los terrenos donde se ha de construir los hoteles y casinos

Barcelona, 25 de enero de 2019 (04:55 CET)

El complejo de hoteles, centros comerciales y casinos de Tarragona que el Govern adjudicó a Hard Rock Café, nació ya torcido. El principal impulsor desapareció y la Generalitat tomó las riendas, dejándolo en una pequeña parte de lo que debía ser. Siempre ha acumulado retrasos, pero ahora suma uno más y han desaparecido todas las previsiones de fechas por la crisis en el ejecutivo de Quim Torra.

El Hard Rock Café Entertainment World —antiguo BCN World— debía empezar a construirse, con varios años de retraso, en el primer semestre de 2019, según adelantaron algunos alcaldes de la zona. Pero esta previsión está en cuestión. El Govern ni siquiera ha ejecutado la compra de los terrenos en los que debe construirse, unas 150 hectáreas que son propiedad de La Caixa.

En principio, debe ser Hard Rock Café quien lleve a cabo la compra, por 110 millones de euros, pero está a la espera de que la conselleria de Territorio y Sostenibilidad desarrolle el plan de mejora urbana. Fuentes del Govern explicaron que están trabajando en ello, pero evitaron hablar de timings, mientras que en Territorio no respondieron a las preguntas de este medio.

Fuentes conocedoras del proyecto aseguran que las trabas son esencialmente políticas, y culpan directamente a Damià Calvet, conseller de Territorio, y su situación dentro del Govern. Si bien es cierto que el proyecto ha sufrido siempre por el enfoque del Ejecutivo catalán hacia la independencia, lo que se llama procés, y por las diversas convocatorias de elecciones, ahora hay un elemento nuevo.

Damià Calvet, conseller de Territorio, tiene ambiciones políticas y evita pisar callos con el complejo de Hard Rock Café

Explican que es Calvet el que parece no estar por la labor. No porque no le interese sino por las resistencias de algunos dirigentes territoriales y especialmente por sus ambiciones de prosperar dentro del gobierno catalán, quizá ahora truncadas. Este conseller del Pdecat sonó con fuerza para sustituir a Elsa Artadi como número tres del Govern, si ésta da el salto a la candidatura del partido a la alcaldía de Barcelona.

En los últimos meses, Calvet ha ido ganando protagonismo. En realidad, su conselleria es de las más agradecidas: permite cortar la cinta y hacerse la foto con cada nueva infraestructura pero se puede culpar al Gobierno de las carencias, por la falta de inversión que reclama siempre la Generalitat. Nada que no hicieran sus antecesores.

El hecho es que su cada vez mayor popularidad le situó como favorito para sustituir a Artadi como conseller de la Presidencia. El paso de Artadi a la candidatura de Joaquim Forn para Barcelona parece hecho. Y este proceso lo distrajo del proyecto de Hard Rock, en el que, esta vez sí, debe pisar callos. Miembros de ERC y la Cup se han mostrado contrarios al proyecto y no todos los alcaldes de la zona lo ven como una fuente de riqueza.

El futuro de Calvet, no obstante, es una incógnita. Quim Torra ha desmontado sus opciones al decir que la sustituta de Artadi debería ser una mujer. Además, en algunos sectores consideran al conseller tocado por la crisis del taxi, ya que, aunque su decreto terminó con la protesta de los taxistas, ha provocado que sean las VTC las que quieran llevarle a los tribunales. Además, la ACCO (Autoridad Catalana de la Competencia), dependiente de la Generalitat, ha criticado el decreto.

A todo esto, Hard Rock sigue esperando el plan urbanístico para empezar a construir y La Caixa aguarda que ejecute la opción de compra sobre los terrenos, que le permitirá ingresar unos 110 millones. Pero nada arranca.

El tortuoso camino de BCN World a Hard Rock Café

BCN World nació como respuesta a la decisión de Sheldon Adelson de construir Eurovegas en Madrid —proyecto que finalmente tampoco vería la luz— en lugar de Barcelona. Lo lideraba Veremonte, sociedad controlada por el empresario valenciano Enrique Bañuelos, de infausto recuerdo por la bancarrota de su inmobiliaria, Astroc, en el que fue uno de los grandes símbolos de la burbuja inmobiliaria y posterior crack.

El proyecto mastodóntico que presentó Veremonte se iba reduciendo a cada reformulación. Cuando Bañuelos, haciendo buena su fama, desapareció, la Generalitat, con Artur Mas todavía a la cabeza, cogió las riendas. Entonces, se proyectaba que hubiera hasta cuatro operadores.

Pero no generó el suficiente interés y solo Hard Rock Café se presentó. Lo que debía ser un pequeño Las Vegas terminará siendo, según el proyecto, dos hoteles, un casino y un complejo comercial con 75 establecimientos. La compañía se comprometió a invertir 2.000 millones pero, mientras va acumulando retrasos, el proyecto sigue en el aire por cuestiones políticas.

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