El edificio siniestrado, en el barrio de Sant Roc de Badalona. EFE/Quique García

El incendio en Badalona reactiva el debate sobre la okupación

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El siniestro evidencia los problemas y riesgos que comporta la inacción frente a la usurpación de viviendas

Barcelona, 09 de enero de 2019 (19:52 CET)

El dramático incendio del pasado sábado 5 de enero en la primera planta de un edificio en Badalona, en el que tres personas murieron y una treintena resultaron heridas ha vuelto a poner sobre la mesa los riesgos de no afrontar el problema de la okupación de viviendas en España, ya que la principal hipótesis de la investigación policial apunta a que el fuego se originó en un piso okupado en el que la luz estaba pinchada, lo que pudo haber derivado en una sobrecarga que desencadenó la tragedia.

Indefensión de los propietarios

El siniestro plantea cuestiones pendientes de afrontar por los responsables políticos en distintos frentes relacionados con el fenómeno de la okupación. En primer lugar, la inseguridad jurídica que, muchos años después de que el fenómeno se generalizara en España, a mediados de los años 90, sigue dejando en situación de cierta indefensión a los propietarios de los inmuebles.

En ese sentido, en julio entró en vigor una reforma que permite agilizar los desalojos por la vía civil, pero solo en el caso de que el propietario del inmueble sea un particular o una entidad pública o sin ánimo de lucro. En el resto de casos, y salvo desalojo exprés, un mecanismo con muchas limitaciones, el propietario debe iniciar un largo proceso judicial para intentar expulsar de sus viviendas a las personas que las han invadido de forma ilegal.

Vecinos desprotegidos

Pero el episodio de Badalona hace aflorar también la situación de vulnerabilidad y absoluta desprotección en la que quedan los vecinos de los bloques en los que hay pisos usurpados.

Esa situación se produce porque los ocupantes de los mismos no disponen de suministros energéticos y tienden a pinchar la luz, lo que puede resultar peligroso para ellos y sus vecinos al tratarse de una conexión no efectuada por profesionales.

La lacra de los narcopisos

El siniestro del 5 de enero supone el último conflicto vinculado a la okupación, tras un año marcado también por la proliferación en el centro de Barcelona de los llamados narcopisos, viviendas okupadas que se destinan al consumo y la venta de estupefacientes.

El fenómeno, que ha generado una grave crisis de inseguridad en el barrio del Raval que se ha extendido al resto de Cituat Vella, muestra que en ocasiones, la okupación se realiza con el objetivo de cometer actos ilegales que generan malestar social y que desestabilizan la convivencia vecinal en los barrios.

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