Aragonès y Torra, este miércoles en el Parlament. EFE/Andreu Dalmau
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ERC acusa a Sánchez de empujar al independentismo a la desobediencia , y Torra se niega a descartar la vía unilateral, como pide el presidente del Gobierno

Barcelona, 12 de diciembre de 2018 (20:55 CET)

Con Pedro Sánchez ya en modo preelectoral y ratificando en el Congreso su cambio de tercio en Cataluña con un endurecimiento del discurso contra el independentismo, Quim Torra y las formaciones que integran el gobierno de la Generalitat vuelven a amagar con la posibilidad de la desobediencia. El mensaje es claro: si el PSOE, como hizo el lunes, agita el fantasma del 155, nosotros agitamos el de la unilateralidad. Otra cosa es que los unos o los otros estén por la labor de pasar de las palabras a los hechos, algo que ahora mismo se antoja bastante improbable.

En el marco del debate sobre Cataluña en la cámara baja, Pdecat y ERC pidieron a Sánchez que vuelva a la senda de un diálogo entre la Moncloa y la Generalitat que ahora mismo permanece criogenizado a la espera de tiempos mejores, y, como respuesta, el presidente del Gobierno instó a ambas formaciones a explicitar su renuncia a "la unilateralidad que defiende Torra" porque esa apuesta, argumentó, "es lo contrario a la voluntad de diálogo". 

Pero, a estas alturas, el diálogo, si es que lo hay, es de sordos, y el independentismo entiende que los gestos los tiene que poner el gobierno del PSOE. Así, el portavoz del Pdecat, Carles Campuzano, acusó a Sánchez de haberle hecho el caldo gordo a Vox dando la espalda a los independentistas y le reclamó que recupere "el espíritu de la moción de censura" a Mariano Rajoy

ERC, Sánchez y "la desobediencia"

Joan Tardà, por su parte, fue más allá. El portavoz de ERC advirtió al presidente que aún está a tiempo de rectificar, pero que dejarse "arrastrar por la derecha" y no negociar con el govern "será su tumba política". Es más, le planteó una dicotomía: no aceptar un referéndum, dijo, es abocar al independentismo de nuevo "a la desobediencia". 

Esquerra también elevó el tono contra Sánchez en el Parlament, donde el presidente del grupo republicano, Sergi Sabrià, calificó el cambio de tercio del presidente de "cobarde y electoralista", y le conminó a "no venir a hacer un Consejo de Ministros en Cataluña si no tiene más propuesta que la represión y el electoralismo fácil", apenas 24 horas después de que la portavoz del gobierno catalán, Elsa Artadi, hubiera bajado el tono respecto de la reunión ministerial del 21-D.

Torra insiste

Quien, tras haber sido desautorizado por su propio gobierno, tampoco quiso destensar la cuerda fue el propio Torra, ante el nuevo escenario de deshielo congelado, insistió en volver a amagar con saltarse la Constitución si llegara el caso.

Torra negó haber cometido ningún error al remitirse a la "vía eslovena" a la independencia, aunque precisó que se refería al camino seguido hasta el referéndum de autodeterminación de Eslovenia de 1991, no al enfrentamiento bélico inmediatamente posterior, y reiteró el compromiso con el civismo y el pacifismo que el independentismo se atribuye como bandera.

Torra reiteró que solo debe "lealtad al Parlament, donde reside la soberanía del pueblo de Cataluña"

En línea con el Pdecat y ERC, Torra también reclamó al Gobierno volver "a la política, al diálogo" en lugar de "abrazar las tesis de la derecha", pero insistió en mantener la opción de la unilateralidad que Sánchez le insta sin éxito a descartar de forma explícita, y reiteró que solo debe"lealtad al Parlament, donde reside la soberanía del pueblo de Cataluña", un mantra al que se ha aferrado desde que llegó al cargo.

Otro asunto es el tránsito de las palabras a los hechos. El desmarcaje con el que su propio gobierno ha castigado a Torra tras sus referencias a la vía eslovena y su ultimátum fallido al conseller de Interior, Miquel Buch, para que hiciera cambios en los Mossos ya indica por donde van los tiros: cuando el president ha intentado subir la temperatura, tal vez en busca de uno de esos momentum por los que ha abogado en varias ocasiones para culminar el proceso independentista, se ha encontrado con que ni buena parte de los suyos le seguían.

Los comunes se plantan con los presupuestos

La indefinición, los bandazos y los excesos verbales del president le pasan factura al ejecutivo de Torra de muchas maneras. Este mismo miércoles, la líder de los comunes en el Parlament, Jéssica Albiach, dijo que el govern "va a la deriva", y la formación se plantó de cara a la incipiente negociación presupuestaria que iniciaron con el vicepresidente catalán, Pere Aragonès, hace dos semanas. 

Los comunes, que en esa primera reunión ya se quejaron de que Aragonès se presentó sin poner sobre la mesa un borrador presupuestario sobre el que empezar a negociar, adviritieron al vicepresident que no volverán a sentarse con él sin conocer la propuesta presupuestaria y la de medidas fiscales del ejecutivo, según informa EFE. El martes, Artadi, apuntó la posibilidad de celebrar un segundo encuentro con los de Ada Colau esta misma semana, pero evitó comprometerse a presentarles un primer borrador y se limitó a pronosticar que se podrá compartir "una información más amplia". 

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