El método “torticero” de Millet para estafar a Hacienda

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'CASO PALAU'

La vinyeta de l'Avi

15 de junio de 2013 (19:49 CET)

Félix Millet, además de enriquecerse a costa del Palau de la Música, entidad interpuesta para el cobro de los sobornos de Ferrovial al partido de Artur Mas, utilizó la histórica institución catalana para estafar 700.000 euros a Hacienda.

El delito se conocía. Lo denunció la propia Fiscalía Anticorrupción de Catalunya en septiembre de 2011, dos años después de que estallara el escándalo. Pero los detalles sobre cómo el antiguo mecenas, próximo a Convergència, perpetraba las supuestas irregulares las revela el informe final de Emilio Sánchez Ulled, conocido este viernes.

El manual

El manual del defraudador está descrito entre las páginas 29 y 31 de las diligencias enviadas al juzgado. El método, calificado por el autor del informe como “torticero”, involucra, además de a Millet, a Jordi Montull y su hija Gemma, al asesor fiscal Edmundo Quintana.

Éste último trabajaba para el despacho “del imputado Raimón Bergós”. Se trata del secretario de la fundación y asesor jurídico del Palau, que a la sazón, ayudó a Millet a enriquecerse ilegalmente, el principal delito que se le imputa.

La estafa del IVA

El saqueador confeso del Palau y los Montull también “se concertaron para sustraer a la Hacienda Pública cuotas tributarias que a la misma correspondían” en concepto de IVA y que la institución cultural debía abonar para cumplir con la ley. La conducta se desarrolló, según Sánchez, durante varios años.

Las prácticas irregulares alcanzan, sin embargo, cotas máximas en 2007. Mediante dos operaciones que superaron “la barrera típica criminal”, Millet y sus colaboradores se apropiaron de 128.155 euros por un lado y de 549.749 euros por el otro.

Gastos personales

Para cometer la primera estafa, según la opinión de Anticorrupción, la Fundación del Palau (l’Orfeó Català) se dedujo de importantes sumas de IVA soportado “como si el mismo correspondiera a servicios prestados a dicha entidad”. En realidad eran las facturas falsas que encubrían las obras en viviendas particulares de Millet y Montull.

Otros gastos personales sospechosos, como la boda de Gemma, quedan desvinculados finalmente de la estafa a Hacienda.

Doble pago


Para amasar el medio millón fraudulento restante, los imputados en el caso “acordaron computar y deducir improcedentemente y en exceso” las cuotas a compensar o créditos fiscales reconocidos por Hacienda. Es decir, Millet hizo que el Palau –a través de l’Orfeó— solicitara y obtuviera devoluciones improcedentes de Hacienda.

Engañaron a la administración de la época, que dirigía Pedro Solbes (PSOE), con la doble compensación de cuotas de IVA de periodos anteriores, “que ha habían sido compensadas y obtenida la devolución” correspondiente. De este modo, la Agencia Tributaria reingresó, indebidamente, según sostiene Sánchez, el importe correspondiente al grueso de la estafa cometida en 2007.

Reincidente


La investigación sospecha que Millet aplicó su método “torticero” durante los ejercicios anteriores. Por ahora, no identifica las cantidades defraudadas. La investigación cumple su cuarto año.

El informe final de Anticorrupción alerta sobre la mutación del Palau en una suerte de imprenta para producir en serie documentación ilegal. “Además de los que se confeccionaron para las actividades delictivas anteriores [en referencia a las comisiones ilegales de Convergència] en otros contextos se procedió a generar documentación falsa”.

Objetivo inequívoco

La intención era clara. Millet sabía qué hacer para garantizarse el encubrimiento, tal y como se lee textualmente. A través de l’Orfeó quería “evitar el descubrimiento de los hechos y disminuir la responsabilidad en los mismos”.

De esas oficinas salieron recibos irreales por fondos supuestamente recibidos en l’Orfeó, facturas por servicios supuestamente pagados en efectivo, “recibís manuscritos de supuestos responsables de orquesta intentando aparentar cuantiosos pagos en efectivo”...

El Palau, responsable subsidiario

Para engañar a Hacienda, Millet y los Montull “realizaron también modificaciones en la contabilidad de la entidad con asientos posteriores a su supuesta fecha”.

Emilio Sánchez entiende que los delitos fiscales son, como los sobornos, claros. Propone que se declare responsable civil subsidiario a la Fundación Orfeó Català-Palau de la Música.
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