El poder económico catalán se vuelca en el modelo de Navarra para Catalunya

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FUTURO DE CATALUNYA

 Rajoy, en una imagen en Sitges, con Antón Costas./EFE/Susanna Sáez

21 de junio de 2014 (19:11 CET)

¿Hechos tangibles? No, no hay nada. Tras la proclamación del Rey Felipe VI el Gobierno del PP, que preside Mariano Rajoy, ha querido reaccionar con celeridad y ha afirmado que el Rey reina pero no gobierna. El President Artur Mas desea que el nuevo monarca actúe de mediador –ese papel sí lo puede ejercer, como señala la Constitución—con el Presidente Rajoy y que permita celebrar la consulta soberanista del 9 de noviembre.

Pero hay contactos. Los empresarios y los responsables políticos buscan cómo encauzar la situación. Y, a pesar de todas las cautelas, se admite que se deberá llegar a algún acuerdo con Catalunya. Se trata de esa tan criticada –por el soberanismo—tercera vía, que, desde hace unos meses, ha comenzado a tener un modelo.

La bilateralidad de Navarra

La tercera vía, en estos momentos, equivale desde Catalunya, pero también desde Madrid, a seguir el camino de Navarra. Se trata de un acuerdo bilateral, que podría satisfacer las demandas de una parte muy mayoritaria de la sociedad catalana, aunque siempre quedara una parte que quisiera la independencia.

Foment lo ha pedido de forma explícita, sin ponerle el nombre. Su presidente, Joaquim Gay de Montellà, bien conectado con el presidente de la CEOE, Juan Rosell, defiende un Pacto Institucional que blinde las competencias en materia de lengua y cultura de Catalunya, junto a un sistema fiscal propio y el reconocimiento como nación. Lo enumeró este jueves en una conferencia, invitado por la Federación de Empresarios Asturianos, en Oviedo.

Las explicaciones de Miguel Sanz


El Cercle d’Economia lleva meses analizando qué ocurre en Navarra, y qué vías se podrían utilizar. Y es que en el Estado de las autonomías no todas, precisamente, quedaron en la misma situación. Existen 15 de régimen común –aunque inicialmente no estuviera diseñado de ese modo. Le sigue el País Vasco, con el concierto económico, y Navarra, que goza de una situación “cuasi-confederal” con el Estado, en palabras de Josep Maria Vallés, catedrático de Ciencia Política.

El Cercle, que preside Antón Costas, invitó el pasado 12 de junio al ex presidente de Navarra, Miguel Sanz, para participar en un debate-coloquio con todos sus miembros. El interés se centró en el convenio económico propio, que le viene dado por ser una comunidad foral.

Una nueva adicional en la Constitución

Pero Navarra es ahora el ejemplo que seguir porque fue fruto de un acuerdo político, mucho más allá de lo marcado por la Constitución. Fue, de hecho, un acuerdo que forzó, posteriormente, la Constitución, y que había descrito uno de los padres de la Constitución, Miguel Herrero de Miñón, en el propio Cercle d’Economia el pasado mes de abril.

Herrero de Miñón señala que “el error radical ha sido el empeño en no reconocer, de una vez, la realidad nacional de Catalunya”. Y ofrece una salida en estos momentos: “Si existiese la voluntad política para pactar no sería difícil añadir por la vía del artículo 167 de la Constitución una nueva Adicional como no lo fue la reforma del artículo 135 en el 2011” –sobre la necesidad de controlar el déficit, impuesta por la Comisión Europea.

Hay más: “Se podría utilizar también la ya existente Adicional Primera –la que reconoce en la Constitución los derechos históricos de los territorios forales—aplicando la doctrina que formuló entre 1987 y 1993 el Consejo de Estado propugnando su extensión a Catalunya y Galicia, al considerar sus respectivos derechos forales como derechos históricos y proyectando en lo público la previsión constitucional para el derecho privado”.

Votar, a diferencia de Navarra

El constitucionalista admite que el Tribunal Constitucional negó esa posibilidad en una sentencia en marzo de 1993, pero cree que la propia doctrina del TC podría permitir “otras mutaciones”.

El mundo económico catalán comienza a ver que esa debe ser la solución, la vía de Navarra, con el añadido –que es fundamental—de que Foment pide que ese Pacto Institucional se vote posteriormente en Catalunya.

No ocurrió así con la Ley de Amejoramiento del Fuero de Navarra, que no se sometió a referéndum. La solución acordada, con duras negociaciones entre todos los partidos, menos con los de la izquierda abertzale y el PNV, buscaba una vía propia para Navarra que la alejara de la posible inclusión en el País Vasco, como cuarta provincia.
Pero los resultados, ahora, indican que es una comunidad autónoma con un régimen bilateral con el Estado, en una relación “cuasi confederal”.

La defensa de Duran Lleida


Es un modelo que una parte del nacionalismo catalán podría compartir. Dirigentes de Convergència, y la cúpula de Unió Democràtica, com Josep Antoni Duran Lleida, o Josep Sánchez Llibre, la defienden.

Todo esto, sin embargo, por ahora, está verde. Y el Gobierno sigue a la espera de lo que pueda hacer Artur Mas el 9 de noviembre.

Mas volverá a intentar algún acercamiento esta semana, donde coincidirá en Girona con el Rey Felipe VI, aunque el Ejecutivo español sigue debilitando las expectativas.

En el horizonte, a medio plazo, Navarra.
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