El PP de Madrid inicia el año electoral con una nueva huelga de basuras

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La ciudad volverá a sumirse en los desperdicios a partir del 3 de enero por un paro indefinido convocado por UGT. El Ayuntamiento ha rebajado su deuda de 7.000 millones de euros con rebajas en los servicios de limpieza

Las cercanías de la Plaza Mayor de Madrid durante la primera huelga de basura.

Madrid, 26 de diciembre de 2014 (21:47 CET)

Ana Botella despedirá su mandato de la misma manera como lo empezó: con una huelga de basuras que amenaza con dejar a la ciudad sumida de nuevo entre los escombros. La alcaldesa de Madrid, que no se presentará a las elecciones municipales de mayo de 2015, afrontará a partir del 3 de enero un paro indefinido de los trabajadores que retiran el vidrio, el cartón y el plástico de los contenedores de reciclaje, así como también los que retiran la basura de grandes dimensiones.

El equipo de gobierno en el Ayuntamiento de Madrid, consciente del desgaste de las anteriores huelgas, afrontará una crisis que podría hundir las expectativas de voto de de cara a las próximas elecciones municipales. El sindicato UGT ha anunciado la nueva huelga que comenzará justo tres días antes de Reyes, una jornada de gran producción de residuos.

Los sindicatos intentan que los trabajadores que recogen el plástico, cartón y vidrio, logren las mismas condiciones que el resto de la plantilla. Los beneficios, que suponen dos días de libranza semanales y el pago del 100% de sueldo en caso de baja durante los dos primeros meses, supondrían un aumento del coste laboral entre el 2% y el 3%, de acuerdo con los representantes sindicales.

Primer recorte

Agobiada por una deuda heredada por las gestión olímpica de Alberto Ruiz Gallardón, que supone casi 7.000 millones de euros, la alcaldesa Ana Botella se vio obligada a recortar en 2013 más de 32 millones de euros anuales en limpieza, una medida que terminó con una huelga que convirtió las calles y esquinas de la capital en vertederos.

La alcaldesa, que sufrió las críticas de los trabajadores y los vecinos, pidió la modificación de la ley de huelga y terminó sacando a la calle a otra empresa pública para atenuar los efectos de la protesta.

Los barrenderos pagan el endeudamiento

Además de los recortes de 2013, el Ayuntamiento de Madrid retiró el contrato de la periferia de la ciudad a FCC para adjudicárselo a Florentino Pérez con un 10% de ahorro para las arcas municipales.

La reducción en teoría no ha afectado las nóminas de los trabajadores, aunque la imposibilidad de que la plantilla del extrarradio haga ahora horas nocturnas en el centro podría afectar hasta en un 7% los ingresos de los trabajadores.

Las reducciones presupuestarias han suprimido a unos 300 barrenderos de las calles de Madrid y el equipo de gobierno se ha planteado medidas de ahorro más drásticas como la eliminación de los turnos en domingos. La alcaldesa Ana Botella, que siempre defendió los altos niveles de limpieza de Madrid, ahora comienza a justificar que la ciudad no puede tener un servicio deficitario. 

El fuerte endeudamiento de la capital surgió durante la gestión de Alberto Ruiz Gallardón como alcalde cuando ordenó la construcción de infraestructuras olímpicas antes de tener la designación. El estadio de La Peineta, la Caja Mágica, el Madrid Arena, y la reforma de la M-30 fueron algunos de los proyectos olímpicos que contribuyeron al sobreendeudamiento. Sólo la M-30 costará a los madrileños 12.000 millones de euros con intereses, el triple de lo que ha costado la ampliación del Canal de Panamá.
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