El PSC afronta la posible sanción de los diputados díscolos

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CRISIS SOCIALISTA

Pere Navarro, en el Parlament./EFE/Toni Albir

24 de enero de 2013 (13:09 CET)

Existe una gran preocupación en la dirección del PSC, y, por supuesto, entre los diputados que decidieron desobedecer las directrices de la cúpula del partido. Cuando una fuerza política muestra discrepancias en las propias votaciones, pierde gran parte de su valor. Un dirigente lo explica con más crudeza. “Un partido que no vota unido, no es nada”.

Pero cuando se somete una decisión en el seno de un órgano de dirección, prima el sentido de la mayoría. Y la mayoría decidió votar en contra de la resolución de CiU y ERC. Algunos dirigenes del PSC abogaban por una “abstención”, que había sido la idea primigenia de Navarro hace unas semanas, cuando defendió en el Parlament que el PSC quería abstenerse de todas las iniciativas en el Parlament que tuvieran relación con el proceso soberanista del president Artur Mas. Sin embargo, esos mismos dirigentes, una vez adoptada la decisión de votar en contra, aceptaron la medida. Hacer otra cosa, la decisión de no votar, de los cinco diputados socialistas, es perjudicar, se entiende, el propio partido.

Diálogo interno

Bien. Pero todo eso ya es pasado. Ahora Àngel Ros, Rocío Martínez-Sampere, Núria Ventura, Marina Geli y Joan Ignasi Elena, se enfrentan a una posible sanción, y pueden provocar una fractura interna de dimensiones todavía desconocidas. El próximo lunes se debatirá la nueva situación, y si se toman medidas disciplinarias. Será en la reunión de la ejecutiva del PSC. Pocos días después tendrá lugar el consejo nacional, que debe marcar el proceso de reorientación del PSC.

Ros, alcalde de Lleida, ha querido acogerse a la necesidad de “diálogo”. Quiere resolver las cosas de forma interna, y no considera que el movimiento pueda ir más allá, aunque él mismo presentó una candidatura alternativa, junto con Elena, a la de Pere Navarro. Y en el Congreso, los dos perdieron, alcanzando un 25% de apoyo. Por su parte, Elena ha defendido que el debate debe ser "de proyecto, y no de nombre”, y que nadie discute el liderazgo de Navarro.

El lamento de Tura

El fondo de asunto es simple y complejo al mismo tiempo. La dirección manda, y toma decisiones. Pero es una dirección, que no cuenta, según los críticos, con las distintas sensibilidades del partido. La ex consellera Montserrat Tura, que, equivocada o no, siempre dice lo que piensa en todos los foros, afirma que las direcciones del PSC siempre han incorporadado todas las sensibilidades y ha escuchado opciones diversas. Y el lamento es que ahora ya no es así. Pero en el secretariado del partido, el núcleo duro del PSC, está Ros, Elena y Martínez, y en la ejecutiva estos tres nombres y Geli. Otra cosa es si les escuchan o no.

Rocío Martínez, que había brillado con luz propia en la anterior legislatura, como responsable de Economía, y que mantuvo el pulso al Govern de CiU en muchos debates en el Parlament, ha sido apartada en este mandato. Ahora se encarga de los temas de Ensenyament. Esta diputada defiende, como Ros, que Navarro debe reconducir las cosas, “desde el propio terrreno de juego”.

De nuevo Chacón

El portavoz del grupo parlamentario del PSC, Maurici Lucena, ha recordado que existe un reglamento interno que “establece posibles sanciones”por romper la disciplina de voto, pero todo indica que será difícil aplicarlas. Navarro quiere coser de nuevo el partido, pero dependerá más de los diputados díscolos que de la propia dirección.

El conseller de Presidència, Francesc Homs, se acogió a la figura de Carme Chacón para desacreditar al PSC. Para Homs esa es la explicación de que el PSC no aprobara la resolución soberanista. “Están esperando a Chacón”, vino a decir Homs.

Y es cierto que esa cuestión la debe resolver el PSC en los próximos meses.
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