El PSOE se arruga ahora para cambiar su relación con el PSC

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Susana Díaz valora el papel de Iceta como interlocutor de Sáenz de Santamaría para abrir una tercera vía que conviene a los socialistas en toda España

Manel Manchón

El presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, y el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, durante la reunión este lunes en Ferraz. EFE/Ballesteros
El presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, y el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, durante la reunión este lunes en Ferraz. EFE/Ballesteros

Barcelona, 09 de diciembre de 2016 (10:03 CET)

La intención primera se mantiene, pero las cosas han cambiado. La gestora del PSOE considera que ha salvado un momento muy complicado, y ahora se arruga para cambiar la relación orgánica con el PSC. Es mejor ganar tiempo y concentrarse en la puerta abierta que ha dejado el PP: reformas que podrían incluir una reforma de la Constitución, con un papel esencial del PSC para facilitar una salida al problema catalán.

Así lo entienden las fuentes socialistas consultadas. El PSOE quiere cambiar el protocolo de relación con el PSC firmado en 1978, pero ni ha sugerido ni presentado una sola propuesta a los negociadores de los socialistas catalanes. "No hay nada, no se sugiere ningún cambio concreto, porque lo primero es resolver la cuestión política, que, por sí misma, llevará a la relación orgánica", asegura un dirigente del PSC.

¿Y cuál es esa cuestión política? Los negociadores de la gestora del PSOE, Elena Valenciano, Mario Jiménez –el portavoz de la gestora que preside Javier Fernández—y Francisco Fuertes, señalan al PSC que el acuerdo es situarse en la declaración de Granada, firmada el 6 de julio de 2013. Y los negociadores del PSC lo tienen también muy claro: "Perfecto". Se trata de Antonio Balmón, Salvador Illa y Meritxell Batet, y lo suscribe también Miquel Iceta, el primer secretario del partido.


Lo que dice la declaración de Granada

La declaración de Granada situada en el contexto de 2013 era poco menos que un juego de niños para el bloque independentista que se movilizaba en Cataluña. Pero ahora supondría una actualización en toda regla del estado autonómico, con puntos muy concretos que satisfacen por completo al socialismo andaluz, imperante ahora en el PSOE.

Se insiste en la "solidaridad" para resolver "las desigualdades territoriales", se rechazan "privilegios", y se apuesta por medidas que ayuden a la "cooperación" entre las comunidades autónomas. Tiene un carácter "federalizante", y se pide una reforma de la Constitución para enumerar las comunidades, resolver el embrollo competencial entre el gobierno central y el autonómico, con la inclusión de un modelo de financiación que resuelva las dificultades de los gobiernos autonómicos. Leer completa aquí.

Lo que ocurre es que Miquel Iceta no ha dejado en las últimas semanas de defender el concepto de "nación" para Cataluña, insistiendo en que ello no implicaba un concepto de soberanía para alcanzar la condición de estado. Y a eso se acogió la gestora del PSOE para acusar al PSC de "ir más allá de Granada", en palabras de Mario Jiménez.


Iceta, con Soraya y Millo

En el PSC, ahora, la situación está muy clara: "Granada es un gran paso, abre las puertas a la reforma constitucional, es un avance enorme, y el PSC está cómodo ahí", se señala. Aquella declaración la firmaron Alfredo Pérez Rubalcaba, por parte del PSOE, y Pere Navarro, por parte del PSC.

Pero el cambio del actitud de la gestora del PSOE, según diversas fuentes, se debe también a la necesidad de contar con el concurso de Miquel Iceta, manteniendo una buena relación con el PSC. Lo ha defendido la propia Susana Díaz, que no quiere saber nada de romper los lazos orgánicos, otra cosa será cómo se resuelve que el PSC pueda participar en las ejecutivas y en los comités federales del PSOE, y no ocurra a la inversa. Eso, sin embargo, se ha aparcado.

El PSOE necesita que el PP abra la mano, que alivie la situación en Cataluña, porque el más perjudicado con un choque de trenes entre el Gobierno central y el independentismo no será el PP, sino el PSC, y por tanto el PSOE, que no puede prescindir de los votos en Cataluña. "Si Sáenz de Santamaría y Enric Millo –el delegado del Gobierno en Cataluña—pasan a los hechos y resuelven cuestiones concretas, nosotros aplaudiremos sin dudar", señalan varios dirigentes del PSC.  

Y para actuar como interlocutor, para buscar complicidades, Iceta puede ser esencial, junto con la propia vicepresidenta, con quien se reunió este miércoles en Barcelona. Iceta y Millo también mantienen buenas relaciones.


El PSOE busca al PP

Eso para el PSOE es significativo si, al mismo tiempo, trata de buscar vías de diálogo en el Congreso, como ha ocurrido en las últimas semanas, alcanzando acuerdos tan importantes sobre temas como el techo de gasto del presupuesto, o el límite del objetivo de déficit para las autonomías en 2017.

La entrevista de Susana Díaz con Miquel Iceta en Sevilla pudo ser decisiva. Tanto el PSOE como el PSC necesitan que el Gobierno tenga éxito con su respuesta al tema catalán. La paradoja es que el PSC siempre ha crecido aumentado la tensión contra el PP, pero ahora no dudará en ayudarlo si existen posibilidades reales de resolver el tema catalán, o, al menos,  si puede rebajar el enfrentamiento.

Eso pasa por una mejora del modelo de financiación, e inversiones en Cercanías y en el corredor mediterráneo, en buscar alternativas cuando se produzca un choque de competencias, como se ha comprobado en la última legislatura con el decreto de pobreza energética. Sáenz de Santamaría recibió ese mensaje, y tratará de convencer con ello a Carles Puigdemont para que acusa a la reunión de presidentes autonómicos con Mariano Rajoy. 


El cabreo se mantiene

Resulta que gran parte de todas esas soluciones están en el documento de Granada. Por ello la gestora del PSOE entiende que sería difícil ahora presentar una propuesta revolucionaria sobre el protocolo de relación con el PSC.

Eso sí, el cabreo se mantiene: "Se puede entender que estén disgustados por la votación del PSC en el comité federal del PSOE y la no aceptación posterior de la votación, en la que se decidió la abstención en la investidura de Mariano Rajoy", se señala.

¿Se podrá olvidar? En eso están las dos delegaciones, que se volverán a reunir en las próximas semanas, sin tener, todavía, ninguna propuesta sobre la mesa. Ninguna, aunque se hiciese circular, desde la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid, que se impediría al PSC elegir en primarias al próximo secretario general o secretaria general del PSOE.
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