El rey certifica el fracaso de esta legislatura 'non nata'

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La tercera ronda de contactos con el monarca se salda sin candidato a una nueva investidura. Las Cortes se disolverán el 3 de mayo y las elecciones se repetirán el 26 de junio

El rey y Mariano Rajoy, durante su último encuentro en el Palacio de la Zarzuela / EFE

Barcelona, 26 de abril de 2016 (21:13 CET)

La tercera ronda de contactos del rey Felipe VI con los líderes de los partidos políticos se ha saldado sin un candidato para una nueva investidura. Ese significa que habrá nuevas elecciones. Pero el monarca no disolverá las Cortes de inmediato. Dejará que el tiempo siga su curso. La legislatura quedará oficialmente finiquitada en el BOE del 3 de mayo con una convocatoria para celebrar nuevos comicios el 26 de junio.

Los cuatro meses transcurridos desde las elecciones del 20 de diciembre sólo han servido para poner de manifiesto la incapacidad de los partidos para entenderse. El periodo de negociaciones ha terminado con un cruce de reproches entre los candidatos para ver quién es más culpable de esa nueva llamada a las urnas que costará a los españoles 160 millones de euros.

Cruce de reproches

Mariano Rajoy y Pablo Iglesias culpan a Pedro Sánchez del desaguisado. El líder socialista señala al de Podemos. Albert Rivera se queda en tierra de nadie. Y ninguno de los protagonistas de este "fracaso colectivo" hace un gesto tendente a lograr un acuerdo in extremis o a sentar las bases para que las negociaciones tras el 26J resulten más sencillas.

De hecho, Rajoy ya ha dejado claro que para él las cosas no han cambiado. Se siente respaldado por su partido y volverá a ser el candidato del PP en las elecciones de junio. Su apuesta sigue siendo también la de un gobierno que permita mejorar la economía y el empleo, mantener el estado del bienestar, evitar la ruptura de España, afrontar el terrorismo y realizar algunas reformas institucionales con amplia mayoría.

La llave de la gobernabilidad

¿Qué saldrá de las urnas el 26 de junio? Las encuestas apuntan a un resultado similar al actual, que tantos quebraderos de cabeza ha ocasionado a los líderes de los partidos. Si las cosas se quedan como están, Rajoy volverá a invocar la gran coalición con el PSOE y Ciudadanos. Pero el dirigente popular confía en que las urnas se decanten hacia sus propuestas y le salgan los números para formalizar un pacto sólo con Ciudadanos.

El PP espera que esta vez el PSOE no tenga la llave de la gobernabilidad, porque Sánchez no ha querido ni siquiera debatir la propuesta que le hizo Rajoy tras el 20D para formar esa gran coalición. Pero si las cosas se quedan como están, el PP prevé que, ahora sí, sus contrincantes le permitan gobernar por ser la fuerza más votada.

Primarias en el PSOE

También Sánchez espera que los resultados de su partido mejoren un poquito. Lo suficiente como para negociar un pacto de izquierdas, pero con una holgura que le permita no tener que recurrir al apoyo de las fuerzas independentistas. No obstante, el líder del PSOE no puede dar por hecho que será de nuevo candidato. Este mismo martes ha anunciado que los socialistas harán primarias, aunque parecía confiado en que nadie le disputará el seguir siendo cabeza de cartel.

Para Iglesias, una pequeña mejora en el resultado, algo que puede lograr si concurre a las elecciones de la mano de la IU de Alberto Garzón, puede suponer un cambio radical en sus expectativas políticas. Podemos aspira a superar a los socialistas y a convertirse en el principal partido de la izquierda española. Con ese panorama y de cara a una nueva negociación, en el supuesto de que hubiese mayoría de izquierda, las tornas cambiarían y ya no sería Sánchez, sino Iglesias quien aspiraría a la presidencia.

Una legislatura que nunca llegó a nacer

Es escenario ideal para Rivera, que es quizá el candidato menos tocado por los rifirrafes durante las negociaciones, sería arrebatarle la llave de la gobernabilidad al PSOE y poder decidir si pacta con el PP o con los socialistas. Si logra ese objetivo, Ciudadanos se convertirá en el partido que marque el ritmo de la política española durante la próxima legislatura, una vez acabada ésta, que se inició el 20D y que en realidad, nunca llegó a nacer.           
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