El Rey Felipe VI se aparta por ahora de la situación política española

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El monarca se concentra en pedir "firmeza en la defensa de nuestro modelo de convivencia" frente al terrorismo

Los Reyes, frente al Palacio de Oriente, en la Pascua Militar

Barcelona, 06 de enero de 2016 (17:35 CET)

A Felipe VI se le pidieron muchos deseos que, a través de su propio cargo, no podrá cumplir. Es Jefe del Estado, sí, pero no puede, por ahora, entrar en una valoración a fondo, con consejos o propuestas, sobre la situación política, que tiene dos escenarios preocupantes: la falta de un gobierno en el conjunto de Estaña, y la parálisis, con nuevas elecciones, en Cataluña.

El Rey, en su discurso de la Pascua Militar, se ha concentrado en repasar la situación, en cambio, de las Fuerzas Armanas. Y con el terrorismo como gran amenaza en el horizonte. Felipe VI, que será el encargado de proponer a los distintos candidatos a La Moncloa que traten de formar un nuevo Ejecutivo, comenzando por Mariano Rajoy, ha querido buscar la máxima cohesión frente a las amenazas del terrorismo internacional.


En contra del desaliento

"Hemos vivido momentos duros, algunos de ellos de trágicas consecuencias, como la agresión del terrorismo, que ha llevado a la muerte a tantas ciudades, calles y plazas del mundo, y ha golpeado cruelmente, de una manera ruin y cobarde, arrebatando la vida a ciudadanos de países amigos y a compatriotas nuestros", ha asegurado, en referencia a los atentados de París, Kabul, Beirut o Túnez. Por todo ello, Felipe VI ha pedido no caer en el "desaliento".

Al contrario. "Quienes, en cualquier lugar, atacan nuestros derechos y libertades se deben encontrar con una reacción valiente y decidida de unidad y firmeza en la defensa de nuestro modelo de convivencia, porque garantizar la libertad y los derechos de los ciudadanos es una exigencia y una responsabilidad de nuestro Estado de Derecho", ha añadido.


Un Rey constitucional

Pero Felipe VI es un Jefe del Estado sometido a la ley constitucional, y eso implica que no puede salirse del guión fijado por el Ejecutivo español. Tiene en su mano, sin embargo, la posibilidad de impulsar cambios institucionales a través de sus numerosos contactos con los dirigentes políticos y económicos españoles. Siempre sin rebasar la línea asignada en la Constitución.

Y por ahora 'pasa' de entrar en el embrollo de la política española y catalana, que podría llevar al conjunto de España a una parálisis de más de seis meses si se repiten las elecciones generales y catalanas. Tampoco incidió en ello, de una forma clara, en su discurso de Navidad, aunque el soberanismo se dio por aludido.
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