Ernest Maragall, consejero de Acción Exterior de la Generalitat y candidato a la alcaldía de Barcelona por ERC. /CAMBRA DE COMERÇ

ERC oculta los futuros pactos de gobierno en Barcelona

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Ernest Maragall, alcaldable de ERC por Barcelona, se limita a decir que no quiere gobernar en solitario, con 11 concejales, como Ada Colau

Josep Maria Casas

Economía Digital

Ernest Maragall, consejero de Acción Exterior de la Generalitat y candidato a la alcaldía de Barcelona por ERC. /CAMBRA DE COMERÇ

Barcelona, 30 de octubre de 2018 (18:49 CET)

El candidato de ERC a la alcaldía de Barcelona, Ernest Maragall, descartó este martes una candidatura conjunta de todas las fuerzas independentistas para evitar el triunfo de Ada Colau o de Manuel Valls. En cualquier caso, subrayó que la “unidad de acción” con los independentistas vendrá después de las elecciones, pero no antes, aunque no aclaró sus preferencias ante posibles pactos electorales.

Magarall recalcó que las próximas elecciones municipales serán las más “interesantes” en muchos años. Sin embargo, tampoco quiso avanzar si apostaría por la reedición de un tripartido de izquierdas en el Ayuntamiento de Barcelona.

“La experiencia demuestra que se puede gobernar con once concejales”, indicó respecto a los concejales de Barcelona en Comú de la alcaldesa Ada Colau. "No nos agobiemos”, dijo respecto a los posibles pactos de gobierno. Apuntó que “Barcelona merece un gobierno fuerte, estable, que no esté al pairo de mayorías puntuales” pero no confirmó sus preferencias para formar pactos.

En un almuerzo empresarial organizado por la Cambra de Comerç de Barcelona, Maragall pronunció una conferencia sobre Cataluña y el mundo, pero todas las preguntas que le formularon a continuación fueron sobre Barcelona. No le preguntaron por su condición de actual consejero de Acción Exterior de la Generalitat, sino por la de candidato a la alcaldía. No obstante, también habló del ámbito empresarial.

Defensa del Estado propio

Maragall arengó este martes a los empresarios catalanes a favor de un Estado propio. Recalcó que las demandas empresariales de “seguridad, estabilidad o certeza”, sobre las que tanto se insistió durante el proceso independentista, tienen como “limite absoluto” las libertades individuales y las demandas de la sociedad catalana.

Maragall subrayó que, “sin democracia plena, no hay prosperidad ni auténtica libertad de empresa para nadie”. Añadió que “la libertad está en duda en nuestro país”.

Indicó que si Cataluña quiere “ser un país completo en Europa y el mundo, no sólo debemos ser económicamente fuertes sino también Estado”. Insistió en que se debe “establecer una necesaria conexión entre sociedad e instituciones”.

Maragall defendió la obertura de delegaciones de la Generalitat en el extranjero, las llamadas embajadas. Recordó que en los últimos días ha viajado a Madrid, Berlín, Londres, Bruselas, Roma y que, dentro de dos semanas, estará en Washington para desplegar la acción exterior de la Generalitat. Anunció que se abrirán delegaciones en las repúblicas bálticas y, “más adelante”, en Oriente Medio, África y América.

Defendió la colaboración público-privada. Sin embargo, abogó por “innovar este binomio”, por “reimaginarlo” porque “queda mucho campo por recorrer”.

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