España, a la cola de la Unión Europea en número de funcionarios de Hacienda

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Los técnicos denuncian la falta de personal para cumplir con la lucha contra el fraude fiscal y la economía sumergida que exige el Gobierno

Las plazas de empleo público de algunos sectores se reemplazarán al 100%

Barcelona, 03 de enero de 2015 (20:20 CET)

¿Faltan o sobran funcionarios en España? Es un debate que se ha abierto, sobre todo, a raíz de la crisis económica. Pero, tras algunos ajustes en las plantillas de las administraciones, los técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) ponen de relieve la falta de personal y qué posición ocupa España, en este sentido, dentro de la Unión Europa.

Está a la cola en número de empleados públicos de las administraciones tributarias por contribuyentes. Es decir, si la media en la UE es tener un funcionario por cada 970 contribuyentes, España cuenta con uno de ellos por cada 1.958, ocupando las últimas posiciones de la lista. Para estar al nivel de la media europea habría que duplicar el personal de Hacienda.

Por detrás de otros países rescatados

A España le superan, incluso, otros países que también han sufrido de primera mano el yugo de la austeridad como consecuencia de la recesión como son Italia, Irlanda, Grecia y Chipre. Ésta ultima, por ejemplo, está por debajo de la media europea con un funcionario por cada 957 contribuyentes.

Los técnicos de Hacienda van un paso más allá y cifran en más de 26.000 los funcionarios que se necesitarían a largo plazo para cumplir con los objetivos del Gobierno en relación con el fraude fiscal y la economía sumergida que supone más del 24% del PIB español y supera los 250.000 millones de euros.

La otra "casta"

Para reforzar las plantillas con este personal, el colectivo reivindica una y otra vez un aumento del presupuesto de 2015 en 187 millones y carga contra los directivos de la administración pública, a quienes tacha de "casta retributiva", término que ha popularizado el líder de Podemos, Pablo Iglesias.

Los técnicos critican que algunos funcionarios --en concreto, los que ostentan cargos directivos-- se aferran con dientes y uñas a sus puestos, haciendo prevaler su acomodada situación frente a la mejora del servicio público.

Los funcionarios españoles han sido también verdugos de la tijera administrativa disfrazada con nombre de crisis. Además de los ajustes de las plantillas se han enfrentado a supresiones y recortes de las pagas extra como una medida gubernamental de ahorro. Sin embargo, el Ejecutivo que preside Mariano Rajoy ha decidido devolver algunos de estos ajustes en 2015, aunque con cuentagotas.

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