¿Está Catalunya interesada en reorientar la economía española?

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FUTURO ECONÓMICO

Mas-Colell y Montoro, en un encuentro reciente./EFE/Juanjo Martín

15 de septiembre de 2013 (22:33 CET)

El Gobierno que preside Mariano Rajoy considera que en los últimos meses se ha producido un gran cambio, que las magnitudes macroeconómicas apuntan a una mejora clara de la economía, empujada por el sector exterior. Y, aunque ese dato es cierto, el aumento significativo de las exportaciones, también lo es que la mejora en la balanza por cuenta corriente se debe al estado calamitoso de la demanda interna, como acaba de advertir el Fondo Monetario Internacional (FMI). El Ejecutivo desearía cambiar algunas políticas, pero prefiere continuar la senda emprendida, que ha pasado por un aumento notable de la carga impositiva, y por la renuncia a una reforma en profundidad de la administración central del Estado que ataje la estructura del gasto.

Ante eso, algunas voces han comenzado a cuestionar con fuerza la dirección de la economía, en manos del ministro Luis de Guindos, y del ministro de Hacienda, Cristobal Montoro. Y, aunque también se trata de un terreno en el que las sensaciones son importantes, el hecho es que, desde Madrid, se echa de menos que Catalunya no se vuelque y no participe en un debate en el que siempre ha estado presente.

La idea del Gobierno central es que todo vaya bien, y, con ello, --es decir, con un débil crecimiento que se pueda fortalecer--, se pueda reducir el déficit y bajar los impuestos. En cambio, economistas como David Taguas, ex jefe de la oficina económica del presidente Rodríguez Zapatero, entienden que para ir bien, precisamente, lo que hay que hacer es reducir el déficit y bajar los impuestos. Lo explica este lunes en un artículo en Economía Digital.

Distancias entre Madrid y Barcelona

Pero para los economistas liberales que siempre han admirado a Catalunya, ese Madrid que ha viajado constantemente a Barcelona, las voces económicas catalanas han desaparecido.

El problema es que los dos mundos se han distanciado. Guillem López-Casasnovas es consejero del Banco de España, catedrático de Economía en la Universitat Pompeu Fabra, y miembro del Carec, el consejo de expertos que asesora al President Artur Mas. Para Casasnovas, los liberales no están en Madrid, y entiende que se ha producido una cerrazón en la capital de España, que explica el distanciamiento político.

Pero para Taguas la idea es que en Catalunya el debate es otro, es el proceso político soberanista. En el fondo lo que subyace es si a Catalunya le interesa o no que España pueda salir adelante, al entender, una parte ya sustancial de la sociedad catalana, que constituye más un lastre que una ventaja para el futuro de la comunidad.

La mano de Piqué

El Cercle d’Economia, presidido en los dos últimos años por Josep Piqué, ha tratado de incidir en el debate, reclamando una reforma de la Constitución, y una reforma de la administración, que pueda dotar a España de una mayor competitividad. Lo que defiende el Cercle, en sus últimos informes, es que se debería aprovechar la coyuntura de crisis para rehacer el aparato productivo e institucional de España. Pero, a pesar de la personalidad de Piqué, esa incidencia se ha notado poco en Madrid, según las fuentes consultadas.

El debate económico en Catalunya, incluso, ha entrado en un terreno tenebroso. En el propio Cercle, el catedrático de Economia Xavier Sala Martín, nada sospechoso de no defender tesis netamente liberales, llegó a relativizar que una Catalunya independiente quedara fuera de la Unión Europea, al calor del debate sobre las dudas de las instituciones europeas cuando abordaron el rescate de Chipre.

Para Sala Martín lo más importante ahora es que Catalunya pueda tener éxito y alcanzar un estado propio. Incluso se ha jugado con la posibilidad de quedar fuera del euro, como defendió en la Cambra de Comerç el presidente de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras.

La impotencia de CiU

Eso indica que podría abrirse, ya está pasando, un abismo entre los expertos económicos de Madrid y Barcelona.
El hecho es que veteranos dirigentes de CiU dan la razón a Taguas, porque, con la actual situación en la que se encuentra el Govern de Artur Mas, no pueden ejercer su tradicional papel de defensores de políticas liberales y a favor del tejido productivo. Y, aunque los dos dirigentes de CiU en el Congreso, los dos de Unió, Josep Antoni Duran Lleida y Josep Sánchez Llibre, “hacen lo que pueden con una mayoría absoluta del PP”, existe un gran malestar por no poder defender con contundencia una bajada de impuestos que pueda incentivar la necesaria demanda interna.

El propio diputado en el Parlament, Antoni Fernández Teixidó, lo dejó claro cuando en la cámara catalana se aprobó, hace sólo unos meses, recuperar el impuesto de sucesiones y donaciones, y subir el mínimo exento de Patrimonio. Anunció su desagrado y su voto a favor de las medidas por una cuestión de disciplina. Es decir, a algunos dirigentes de CiU lo que les pide el cuerpo es una crítica feroz contra la posición del ministro Montoro, por ejemplo, pero no pueden hacerlo. Entre otras cosas, porque el Govern no ha podido ni aprobar los presupuestos de 2013.

El dinero del FLA

Taguas considera que entendería perfectamente el movimiento soberanista en Catalunya si, ante la supuesta inoperancia del Gobierno de España, con el peligro serio de quedar fuera de la zona euro, la comunidad defendiera políticas claras encaminadas a reconducir la situación, de la mano de la Comisión Europea y del Banco Central Europeo. Es decir, algo así como ‘yo si quiero estar en el euro y si tu no quieres o no haces nada por estar, yo me voy’.

Y, aunque algo de eso se vive en Catalunya, lo cierto es que nadie puede hacer grandes proclamas en contra de la actual política impositiva del ministro Montoro, y menos el propio Govern de la Generalitat, porque Catalunya depende financieramente completamente de Madrid. Los ingresos no se recuperan, el modelo de financiación está ligado a las previsiones de ingresos que realiza Hacienda, y todo ello provoca una enorme dependencia, en estos momentos, del Gobierno español.

Esa es la paradoja. De los 12.000 millones del Fondo de Liquidez Autonómica, dispuestos en los últimos seis meses, 6.000 los ha solicitado Catalunya. Ello ha llevado al conseller de Economia, Andreu Mas-Colell, un liberal convencido, aunque siempre en el campo de la microeconomía, a asegurar que el banco de Catalunya es el Banco de España, porque la comunidad no puede acceder a los mercados internacionales.

El BCE advierte a España

Esa es la cuestión. El problema es que España no está salvada. El objetivo de déficit para 2013, del 6,5%, difícilmente se cumplirá. El Banco Central Europeo, en su último boletín asegura que el cumplimiento del déficit dependerá “de una recuperación más acusada de las bases impositivas”, y del incremento del consumo y la recuperación del empleo. Eso pasa, como apuntó el mismo presidente del BCE, Mario Draghi, por reducir más gasto, estructura de gasto, y no subir impuestos.

Y economistas como Taguas, que decidió dejar el Gobierno de Zapatero, justo al inicio de la crisis, en 2008, porque el Presidente no reaccionó ante lo que se avecinaba, cree que ha llegado el momento para exigir al equipo económico de Rajoy cambios drásticos y valientes, cambios que conllevan un enorme desgaste político, que, a su juicio, es lo que no se quiere asumir.
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