Germà Bel durante la anterior legislatura. El exdiputado de Junts pel Sí considera que el referéndum fue un error porque no se podían aplicar sus resultados. /EFE
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Germà Bel considera que el referéndum fue un error, pero prefiere ir a unas nuevas elecciones antes de que el gobierno español imponga al candidato

Economía Digital

Germà Bel durante la anterior legislatura. El exdiputado de Junts pel Sí considera que el referéndum fue un error porque no se podían aplicar sus resultados. /EFE

Barcelona, 31 de enero de 2018 (21:50 CET)

El economista Germà Bel considera que el referéndum de independencia del 1-O fue un error y se pregunta si los responsables que lo apoyaron deben abandonar en bloque o, en cambio, no se puede prescindir de “tanto capital humano”. Como diputado de Junts pel Sí en la anterior legislatura, Bel fue uno de los apoyaron el referéndum.

El exdiputado desgrana sus reflexiones políticas en una sucesión de tuits más comedidos del que publicó el 3 de octubre pasado y que le llevaron este lunes a declarar en fiscalía por un presunto delito de odio. Entonces, en referencia a las protestas en el exterior de los hoteles que alojaban policías, escribió que estos establecimientos “tienen reservado el derecho de admisión y no suelen aceptar animales”. Bel reconoce en el primer tuit de la serie que la actuación de oficio de la exfiscal Ana María Magaldi “me ha hecho reflexionar”.

“El referéndum fue un error porque se interpuso –sin debate– un instrumento que obligaba a aplicar resultados cuando no se tenía fuerza ni tampoco se podía conseguir suficiente legitimidad”, concluye Bel. Siempre se recordará aquella movilización como un éxito, pero eso “no altera el hecho de que su resultado no podía aplicarse”, insiste.

Bel advierte que el independentismo no recuperará “un alto grado de confianza en la dirección política” mientras no se explique que “no podíamos imponer aquello que se votó el 1 de octubre porque no teníamos la fuerza necesaria”.

Ante los errores de bulto cometidos, el exdiputado plantea dos alternativas opuestas: o  se van todos los responsables políticos implicados (unos cuarenta, entre los que incluye al expresidente Carles Puigdemont y a sus exconsejeros) o se quedan porque “no se puede prescindir de tanto capital humano”.

Bel apuesta por la segunda alternativa, pero después de “explicitar errores y responabilidades”. Sin embargo, precisa que “respeta totalmente a quien sea partidario de la retirada de toda la antigua primera linea”.

No descarta acudir a unas nuevas elecciones para evitar que el gobierno español “controle la Generalitat”. No lo dice claramente, pero de sus comentarios se desprende que rechaza las presiones para que se retire Puigdemont: “O avalamos democráticamente que el gobierno de España controle la Generalitat o vamos a nuevas elecciones”. 

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