Grietas internas en el grupo parlamentario de CiU por su relación con ERC

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MARASMO NACIONALISTA

Artur Mas y Oriol Junqueras, en una imagen de archivo en el Parlament./EFE/Toni Albir

09 de junio de 2013 (21:11 CET)

Más allá de las encuestas, de las tendencias que muestren los sondeos, la relación de Esquerra Republicana con CiU, el hecho de ser un socio parlamentario que, al mismo tiempo, ejerce como principal partido de la oposición, ha provocado las primeras grietas en el grupo parlamentario de la federación nacionalista.

Los puntos de vista divergentes se han producido en las tres últimas semanas, en las reuniones del grupo antes de los plenos del Parlament. Y han sido voces tanto de Convergència, como de Unió, frente a la dirección del grupo, que encabeza Jordi Turull y Josep Rull.


Distancias económicas y políticas

Las discrepancias se han centrado en dos cuestiones relacionadas. Diputados de Convergència, centrados en los aspectos económicos en los últimos años, reprochan que CiU haya aceptado la práctica totalidad de las propuestas económicas de los republicanos. Y recuerdan que CiU no puede estar a favor de una mayor carga impositiva, que castigue a las ya muy erosionadas clases medias catalanas.

Entienden que el “propio espacio ideológico” de CiU está en peligro, porque el elector medio de la federación “acabará por no saber qué defendemos”, asegura un diputado convergente.


¿Adversario o amigo?

La idea central es que Esquerra es un “adversario político”, no “un aliado inocuo”. Diputados de Unió complementan esa crítica, centrada en los aspectos económicos, y se han referido en las reuniones del grupo parlamentario a los aspectos políticos. “La relación con Esquerra nos erosiona, porque defendemos dos modelos distintos, dos modelos de sociedad, pese a que podamos establecer una relación como socios parlamentarios”, aseguran.


Frente a estas críticas, la dirección del grupo de CiU asevera que el conjunto de los diputados debe ser “comprensivo” con Esquerra Republicana, y aceptar que la formación que lidera Oriol Junqueras “pueda fortalecer su perfil político”. Esa “comprensión” se basa en la idea de que Esquerra “se está desgastando” con determinadas votaciones en el Parlament.

Votaciones incómodas para el socio

Precisamente, ello ocurrió este jueves, cuando los republicanos votaron junto a CiU para impedir la reprobación del conseller de Justícia, Germà Gordó, en el Parlament, por su relación con Xavier Martorell, director general de servicios penitenciarios de la Generalitat, que presentó esta semana su dimisión al verse implicado por la trama de espionaje político de la empresa Método 3.

La dirección del grupo de CiU, muy comprometida con el derecho a decidir, y con el proyecto independentista, considera que ERC “no es un adversario político de CiU”. Esa cuestión es la que está haciendo reaccionar a muchos diputados del grupo parlamentario, que no entienden como el entorno del President Artur Mas, --y señalan al conseller de Presidència, Francesc Homs-- no percibe cómo los republicanos le están comiendo el terreno político a la federación nacionalista, como ha señalado la última encuesta publicada por El Periódico.

Presupuestos

Que esas desavenencias internas vayan a más o no, dependerá de las próximas semanas, en las que se deberá esclarecer si Esquerra ofrece o no su apoyo a los presupuestos que presente el conseller de Economia, Andreu Mas-Colell en el Parlament. “Lo difícil de entender es que, además, Esquerra se niegue a votar los primeros presupuestos de la legislatura”, asegura un dirigente de CiU.

El discurso, la agenda política, y sin coste alguno, es de Esquerra Republicana. Es que lo ven, “atónitos”, algunos diputados de CiU.
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