Guía para no perderse en las elecciones catalanas

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La carrera hacia el 27S

Oriol Junqueras, Muriel Casals, Raül Romeva, Carme Forcadell y Artur Mas son Junts pel sí.

en Barcelona, 09 de agosto de 2015 (21:00 CET)

Las elecciones catalanas están a la vuelta de la esquina. Se celebrarán a finales del mes que viene, el día 27, pero muchos de los ciudadanos llamados a las urnas no acaban de entender ni la terminología ni la parafernalia que rodea estos comicios, pues, se quiera o no, son atípicos.

La aparición de nuevas marcas políticas como resultado de fusiones y coaliciones de partidos, en ocasiones de forma anti natural, han incrementado esa confusión. ¿Qué se vota en 27? ¿A quién se vota el 27S? Éstos son algunos de los interrogantes que conviene despejar.

Vocabulario para la ocasión

Derecho a la autodeterminación. Es el derecho de un pueblo a escoger su forma de gobierno y a estructurarse sin interferencias de otros países. El término se ha aplicado a los pueblos coloniales que han cortado el cordón umbilical con la metrópoli y se han independizado.

Derecho a decidir es una expresión acuñada en el entorno del soberanismo catalán, que no quiso hablar de autodeterminación al ser una idea aplicable a las colonias. Por derecho a decidir se ha entendido la posibilidad de votar si se quiere o no que Cataluña se separe del resto de España y se convierta en un  país independiente.   

Plebiscito es, según el diccionario de la Real Academia Española, "la resolución tomada por todo un pueblo a pluralidad de votos". También puede definirse  como la "consulta que los poderes públicos someten al voto popular directo para que apruebe o rechace una determinada propuesta sobre soberanía, ciudadanía, poderes excepcionales, etc."

En el lenguaje común y corriente un plebiscito equivaldría a un referéndum. En el caso de Cataluña, CiU, ERC e Iniciativa plantearon ante las Cortes españolas la posibilidad de celebrar esa consulta, referendo o plebiscito, como quiera llamarse, sobre la independencia de Cataluña, pero el Parlamento español no aceptó la propuesta.

Elecciones plebiscitarias. Ante la imposibilidad de convocar esa consulta de forma legal, Artur Mas ideó un plan B e inventó las elecciones plebiscitarias. No serían unas elecciones corrientes y molientes, porque su objetivo no es elegir un gobierno, sino "contar los votos" para saber cuántos catalanes quieren la independencia y cuántos no la quieren.

O sea, que unas elecciones plebiscitarias no son unas elecciones, son un plebiscito disfrazado de elecciones. El problema con el que se topó más es que la legislación española no reconoce ese tipo de comicios. Es decir, las elecciones plebiscitarias no existen. Pero el presidente de la Generalitat superó ese escollo convocando las elecciones como si fueran normales y, eso sí, repitiendo ante la prensa una y otra vez que, para él, son un referendo: un plebiscito.

Es por esa falta de cobertura legal, por lo que muchos líderes de la oposición hacen constante hincapié en que las elecciones no son plebiscitarias.   

Consulta a la escocesa. En septiembre de 2014, Escocia celebró un referendo independentista. Previamente lo había pactado con el Gobierno de David Cameron. Ganó el no y Escocia sigue perteneciendo al Reino Unido. Cuando el soberanismo hable de "consulta a la escocesa" se refiere a la posibilidad de convocar una consulta secesionista con el beneplácito del Gobierno español.    

DUI. Son las siglas para Declaración Unilateral de Independencia. Es una idea acuñada por el entorno de Esquerra. Ante el obstáculo que supone la negativa del Ejecutivo español a consentir el famoso referendo, la DUI sería la opción de que el Parlament declarase tras las elecciones del 27S la independencia por su cuenta y riesgo.

Ganar en votos o ganar en escaños. Es posible que el partido más votado no gane las elecciones. Eso se produce porque la ley electoral beneficia el voto emitida en las provincias menos pobladas, Girona, Lleida y Tarragona, para evitar que sus intereses queden marginados en el Parlament.

En Lleida y Girona hay mayoría de votantes independentistas, por lo que la lista secesionista podría ganar las elecciones y sin ser la más votada. Hay un antecedente muy claro, en los comicios de 1999, Pasqual Maragall al frente del PSC obtuvo 1.183.299 votos y Jordi Pujol con CiU logró algo menos: 1.178.420. Sin embargo, Pujol ganó con 56 escaños frente a los 52 de Maragall.

¿Quién se presenta a las elecciones?

Todavía hay tiempo, pero algunas candidaturas ya se han definido. De momento, son siete las listas que optan al 27S y que tienen posibilidades de lograr representación en el Parlament. Algunas son una mezcla de partidos nuevos y anteriores, de miembros de la sociedad civil y hasta de famosos, cantantes, escritores, deportistas… A los que no estén muy al día de los avatares políticos no les será fácil votar.

Junts pel sí. Es la lista de Artur Mas. Pero, aunque parezca extraño, Mas no la encabeza. Va de número cuatro. Para conseguir que ERC se sumase a esa candidatura, Mas tuvo que ceder unos cuantos puestos. Junts pel sí engloba a CDC, a ERC, a miembros de las entidades civiles independentistas Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, a ex miembros del PSC, Iniciativa y Unió y algún que otro famoso con tirón.

Para buscar el consenso interno y, al tiempo, contrarrestar el posible éxito de la lista de la izquierda alternativa, Junts pel sí puso como candidato a Raül Romeva, se trata de un ex diputado de Iniciativa, un ecosocialista. Le siguen las ex presidentas de la ANC, Carme Forcadell, y de Òmnium Cultural, Muriel Casals. Luego ya van Mas y el presidente de ERC, Oriol Junqueras. En puestos posteriores hay ex socialistas como Germà Bel y Toni Comín; un cantante, Lluís Llach, y un futbolista, Josep Guardiola, que cierra la candidatura.

Sí que es pot. No sería raro que algún despistado confundiese a Junts pel sí con Sí que es pot dada la similitud de las marcas, pero son cosas muy distintas. Junts pel sí es una macedonia de independentistas de todos los colores. Sí que es pot es una macedonia de la izquierda alternativa. Para el público en general es Podemos. O es el partido de Pablo Iglesias. En realidad es una candidatura que engloba a Podemos, a Iniciativa, a Izquierda Unida Alternativa y a Equo.

Está encabezada por un activista social poco conocido, mucho menos famoso que Ada Colau, que logró la alcaldía de Barcelona tras haber pisado muchos platós de televisión. El jefe de lista de Sí que es pot es Lluís Rabell, aunque su auténtico nombre es Josep Lluís Franco Rabell, lo que también puede provocar confusión en los votantes que lo busquen en la papeleta.        

Unidos sí. Sí que es pot ya tiene sector crítico, se trata de Podemos Unidos, que se ha inscrito como partido con el nombre de Unidos sí y que, si consigue los avales necesarios, también se presentará a las elecciones del 27S.    

Unió. Toda la vida CiU había sido Convergència y Unió. Ahora ya no. CDC, el partido de Artur Mas, va por un lado. Unió, la formación de Josep Antoni Duran, por otro. Se han divorciado y Unió acudirá a las elecciones en solitario tratando de atraer a los votantes moderados de la desaparecida CiU. A Duran no hay que buscarlo en las papeletas, porque el cabeza de cartel de Unió para el 27S es Ramon Espadaler.

Los partidos de siempre. Las nuevas siglas han acaparado muchos titulares, pero aún quedan partidos de los de toda la vida que también concurren a las elecciones del 27S. Eso sí, con caras nuevas al frente. Miquel Iceta, veterano socialista, se estrenará como candidato del PSC. Y el ex alcalde de Badalona Xavier García-Albiol será el jefe de filas del PP. Ciutadans, que ya lleva tres legislaturas en el Parlament, tendrá a Inés Arrimadas como número uno, mientras que la CUP ha cambiado a David Fernández por otro periodista, Antonio Baños.  

  

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