Hollande: "Hay que destruir el Estado Islámico"

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El presidente francés anuncia una reforma de la Constitución para hacer frente al terrorismo, y reclama a la comunidad internacional una total implicación

Manel Manchón

François Hollande antes de dirigirse a la nación en un discurso ante los parlamentarios de las dos cámaras del país reunidos en Congreso extraordinario en Versalles. / EFE
François Hollande antes de dirigirse a la nación en un discurso ante los parlamentarios de las dos cámaras del país reunidos en Congreso extraordinario en Versalles. / EFE

Barcelona, 16 de noviembre de 2015 (20:26 CET)

Francia ha sido herida. De gravedad. Pero la potencia de Francia es enorme, y podría arrastar a toda la comunidad internacional. Es lo que pretende el presidente francés, François Hollande, que ha anunciado una reforma de la Constitución que le permita hacer frente al terrrorismo islámico con toda la fuerza posible.

"Hay que destruir el Estado Islámico, y es una necesidad de toda la comunidad internacional", ha asegurado este lunes en un discurso ante el congreso extraordinario, que incluye a la Asamblea Nacional y al Senado, y que se ha desarrollado en el palacio de Versalles.

Hollande considera que es el momento. Que los ataques terroristas no han supuesto únicamente un ataque a la integridad del estado francés, sino que es toda la comunidad internacional la que debe reaccionar. Las medidas que se tomarán comienzan a dejar claro que la seguridad se impondrá sobre la libertad de movimientos, y que se trata de un fenómeno que irá a más.

Registros, alianza internacional y bombardeos

La primera decisión de Hollande, que ha asegurado que su país "está en guerra", es declarar el estado de emergencia durante tres meses. Eso supone registros domiciliarios y detenciones sin orden de los jueces.

Respecto a la llamada a la comunidad internacional, para que se implique, el presidente francés, se lo pide en primer lugar a la Unión Europea, porque todos sus miembros sse deben ayudar si uno es "atacado". La otra para es conseguir una coalición única, también con Rusia, contra el Estado Islámico en Siria, y la tercera esperar una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU contra los yihadistas.

Francia es el país de las libertades, de la integración de los inmigrantes, del asilo político. Pero eso ha comenzado a cambiar. En una situación de guerra, como la que plantea Hollande, las restricciones serán numerosas.


Todos los medios para la polícia

Los cambios en la Constitución van dirigidos a poder endurecer las penas, y más poder policial. El cambio es que en un estado de emergencia el poder se traslada al estamento militar. No será el caso. Hollande entiende que se está "en una nueva era", y que eso no será necesario. Todo controlado por un gobierno civil, pero más autoritario.

Francia perdió el pasado viernes una especie de virginidad y se blinda siguiendo el modelo anglosajón, de Estados Unidos o del Reino Unido, que han seguido ante el terrorismo.

Habrá más medios para la Policia, con nuevas plazas, 5.000 en dos años; más funcionarios de justicia, unos 2.500 adicionales, y, además, éstos tendrán un mayor acceso a todos los datos que tengan los cuerpos de seguridad.

¿Qué ocurre con los refugiados?

En el caso de la alianza con los países europeos, Hollande ha mentado la bicha. Sí, entre los refugiados de Siria se podían haber colado en Europa terroristas. De hecho, uno de los suicidas del viernes llegó como refugiado. "Si Europa no controla sus fronteras exteriores, como ya hemos visto, habrá un retorno a las fronteras nacionales con la consecuente deconstrucción de la Unión Europea", ha admitido, en una clara advertencia a sus socios de la UE.

El poder de Francia, por sí sola, es enorme, aunque podría no ser suficiente. En cualquier caso, Hollande ha asegurado que a corto plazo el ejército francés seguirá bombardeando Siria. Para ello se trasladará el jueves el portaaviones Charles de Gaulle.

Sarkozy presiona

El país vive un auténtico terremeto, porque a esos anuncios de Hollande se ha añadido peticiones más drásticas por parte de sus adversarios políticos. Es el caso del ex presidente Nicolas Sarkozy, que ha reclamado que a los sospechosos se les fije en una zona determinada, y que les coloquen brazaletes electrónicos de geolocalización. El efecto de pecar por exceso comienza a ser una realidad, aunque se insiste, en palabras de Hollande, es esa situación "de guerra".

Ahora el reto es para el resto de países europeos, entre ellos España. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha evitado por ahora un compromiso claro sobre la posible participación de tropas españolas. Pero esa petición llegará, no sólo para España, sino para el resto de miembros de la UE. Francia ha sufrido, sufre, pero lo tiene claro: "C'est la Guerre".  

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