Juan Carlos I

Iglesias tensa la cuerda con Sánchez: ni lejos el Rey, ni cerca Cs

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La marcha de Juan Carlos I de España y la aproximación del Gobierno a Ciudadanos dan alas a Podemos para radicalizar su postura

Barcelona, de ( CET)

Se marcha Juan Carlos I del Palacio de la Zarzuela y se acerca Ciudadanos al Palacio de la Moncloa. Todo ello en un desconcertante lunes de agosto en el que Unidas Podemos se sintió con la suficiente fuerza como para desmarcarse del propio Gobierno que integra hasta en dos ocasiones: primero para desvincularse de todo acuerdo con Ciudadanos —se reunió el partido naranja con la vicepresidenta Carmen Calvo— y luego para censurar la salida de España Juan Carlos I, a pesar de que la Casa Real pactó hace semanas con Moncloa el exilio del Rey emérito.

Unas horas después de conocerse su decisión de abandonar España, medios portugueses situaron a Juan Carlos I en Estoril, precisamente el municipio donde estuvo exiliado su padre, Juan de Borbón, durante la dictadura y donde crió a su hijo antes de su regreso a España. No está claro, en realidad, su paradero puesto que otros medios lo sitúan en República Dominicana. Según Abc, pasó el fin de semana en Sanxenxo (Pontevedra) y de ahí se desplazó a Oporto para volar hacia el Caribe.

Nada le ha parecido bien a Podemos. Mientras Moncloa apreció la "ejemplaridad" con que ha actuado Felipe VI y manifestó su "respeto" por la decisión de Juan Carlos I, el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, prometía guerra con el asunto. Y no desde el partido, sino desde el Ejecutivo: "Un gobierno democrático no puede mirar hacia otro lado ni mucho menos justificar o saludar comportamientos que socavan la dignidad de una institución clave como es la Jefatura del Estado y que son un fraude a la Justicia".

La formación de Pablo Iglesias, en declive electoral, lleva meses buscando aire en los vientos antimonárquicos que atraviesan España y ha hallado en la marcha de Juan Carlos I el instante adecuado para radicalizar su batalla contra todo lo que envuelve a la jefatura de Estado. Hay que juzgar al emérito, claman las confluencias de Podemos dando cuerda a un discurso muy distinto al del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que, por lo sabido, avala personalmente los cortafuegos construidos por Felipe VI.

El pacto entre Moncloa y Zarzuela

El Rey no solo ha forzado el exilio de su padre. El pasado mes de marzo, apenas iniciado el confinamiento y el estado de alarma, Felipe VI también renunció a la herencia de Juan Carlos I y retiró a su padre la asignación pública del presupuesto de la Casa del Rey, que en los últimos años superó los 194.000 euros. Ahora, ha forzado su adiós del Palacio de la Zarzuela.

Todo ello de acuerdo con el presidente del Gobierno. "Defendemos la monarquía parlamentaria, pero las instituciones deben dar pasos hacia la transparencia y la ejemplaridad", dijo Sánchez hace apenas una semana, cuando el Gobierno ya maduraba una solución con la Casa Real para dar respuesta a las informaciones sobre los presuntos negocios de Juan Carlos I, a quien la justicia investiga por haber cobrado comisiones por interceder en el contrato del AVE a La Meca. Hasta 65 millones opacos pudo adjudicarse el monarca.

Asegura el abogado de Juan Carlos I que su representado está "a disposición del Ministerio Fiscal" para cualquier trámite o actuación que se considere oportuna. Y lo cierto es que el rey emérito podría ser juzgado por el Tribunal Supremo en el caso de que las investigaciones concluyan que cometió delitos económicos después del 19 de junio de 2014, año en que dejó de ser inviolable tras su abdicación.

Podemos ya pide un referéndum

Pero Podemos no se conforma. Va a poner todo de su parte para aumentar la presión social, encender los ánimos antimonárquicos y convertir el asunto en debate habitual. Todo ello como paso previo a forzar la máquina con un referéndum sobre monarquía vs república.

"La corrupción debe someterse a juicio. Y el apoyo a la monarquía, a referéndum. Referéndum sobre la república, ya", pidió la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau

En este contexto se reúne este martes el gobierno de coalición en consejo de ministros. Con contradicciones subrayadas de cara a la galería. Con divisiones sobreactuadas en público. Nadie puede llevarse a engaño: los ministros de Podemos no aprecian ejemplaridad en las medidas adoptadas por la Casa Real y tampoco están de acuerdo con un rumbo de legislatura trazado junto a Ciudadanos.

Se agrieta la coalición de PSOE y de Unidas Podemos y llega el turno de que Sánchez diga la suya. Será, con toda probabilidad, este mismo martes, justo antes de marcharse de vacaciones.

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