Izquierda Unida se replantea su futuro

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La agrupación analiza el fracaso en la última elección, en la que perdió 760 mil votos

Cayo Lara y Alberto Garzón, líderes de Izquierda Unida

Barcelona / Madrid, 09 de enero de 2016 (14:42 CET)

Izquierda Unida está, como el título del tango, en 'cuesta abajo'. De haber obtenido once diputados –con 1.680.000 votos- en 2011, en las últimas elecciones llegaron al límite de la representación parlamentaria con dos escaños, y 923.000 votos.

Es cierto que el sistema D'Hondt juega en contra de Izquierda Unida: el legislador electo Alberto Garzón graficó "nosotros necesitamos 400.000 votos por cada escaño, mientras el resto de fuerzas en torno a 60.000". Sin embargo, el trasvase de casi 760.000 votos que en su mayoría fueron a Podemos es un dato imposible de ocultar.

Ambigüedad ante Podemos

El partido de Pablo Iglesias parece ser el chico guapo que robó la novia a IU. En la reunión del Consejo Político que se realiza este sábado, su coordinador general Cayo Lara dijo que los malos resultados han sido por "la opa hostil permanente de Podemos". Y como suele suceder en la agrupaciones de izquierda, tradicionalmente enzarzados en rencillas intestinas, criticó las maniobras desde dentro "para desprestigiar" la formación. "Devaluar la organización públicamente fue una constante para algunos", ha reprochado Lara.

En este encuentro se tiene que fijar fecha para la asamblea federal de IU –sería a fines de mayo-, en la que se elegirá un nuevo coordinador, y que también servirá para "repensar" el futuro del partido.

Garzón sí era partidario de alcanzar un acuerdo con Podemos, y lamentó que la agrupación de Iglesias sólo quisiera incluir a candidatos individuales, "desestimando al resto de la organización y a su cultura política".

Pero el ex candidato a presidente por IU resaltó que los acuerdos en Cataluña y Galicia "han permitido doblegar al bipartidismo". Pero para poder sobrevivir, el político recordó que el partido está al límite de quedar fuera del Parlamento para los próximos años, y el cambio debería venir si IU encabeza un proceso de reformas, un coalición que sea "más ágil, más flexible, menos burocrática, más rápida y mejor comunicada con la ciudadanía".
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