Jordi Pujol: “No nos queda más remedio que mantener la confrontación”

stop

NUEVA LEGISLATURA

Jordi Pujol./EFE/Bernardo Rodríguez

20 de diciembre de 2012 (12:33 CET)

En los últimos meses, el ex president Jordi Pujol, ha buscado y presentado argumentos para que la dirección de CiU pudiera tener un asidero moral. Si Pujol se decantaba por el proceso independentista y aseguraba que no quedaba otro remedio, después de su etapa al frente de la Generalitat, es que las cosas realmente podían cambiar. Así, Artur Mas podía seguir adelante, con una cierta tranquilidad, en su defensa del “derecho a decidir”. Todo, finalmente, derivó en unas elecciones autonómicas anticipadas y en un pacto entre CiU y ERC.

Encaje con España frustrado

Este mismo jueves, Artur Mas, defensará su proyecto de legislatura en el debate de investidura en el Parlament. Y este mismo jueves, Jordi Pujol, en su editorial del Centre d'Estudis que lleva su nombre, ha abogado por resistir y combatir. “No nos ha quedado más remedio que aceptar la confrontación, y no nos queda más remedio que mantenerla”, concluye en su reflexión, después de considerar que el proceso político de encaje en España y de ilusión política y económica para desarrollar Catalunya finalizó en 2002. Desde entonces, los gobiernos centrales han ido, según Pujol, en contra de Catalunya, o con un recelo constante sobre lo que se proponía desde Catalunya.

Pujol da cobertura, por tanto, al proyecto de Mas, después de que el Gobierno de Mariano Rajoy haya advertido al gobierno catalán de que tomará medidas, todas las necesarias, si se lleva a cabo el proyecto independentista que debería culminar con la consulta soberanista en 2014, tras el acuerdo con Esquerra Republicana.

Un cambio en la relación


La reflexión de Pujol, sin embargo, indica que ese combate, esa resistencia a las amenazas del Gobierno del PP, estaría justificado, aunque no se pudiera acometer el objetivo deseado. Es decir, la relación de tensión con el Gobierno central podría permitir, en función de cómo se desarrollen los dos próximos años, una nueva relación entre Catalunya y España, sin pasar necesariamente por la independencia.

“El reto hay que mantenerlo, porque si se aguanta no se puede perder”, asegura. I añade el ex president: “No podemos perder, aunque el objetivo principal no se consiga. Porque, en todo caso, si el combate se mantiene con firmeza, con la firmeza que es necesaria para que el reto sea serio, los términos de la relación con España habrán cambiado, sustancialmente, a favor nuestro”.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad