La agonía del Macba: por los planes de Colau, la muerte de Rodés y la falta de director

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Modelo en entredicho

La polémica escultura de la exposición 'La bestia y el soberano'

en Barcelona, 13 de julio de 2015 (20:56 CET)

Tres circunstancias totalmente independientes entre sí han puesto al Macba en una situación muy complicada. Por un lado, la llegada de Ada Colau a la Alcaldía de Barcelona con unos planes muy concretos para el museo de arte contemporáneo. Por otro, la dimisión del director de la entidad, Bertomeu Marí, tras la elección desafortunada de una escultura para la exposición La bestia y el soberano. Por último, el reciente fallecimiento del presidente de la Fundación, Leopoldo Rodés.

Colau aún no ha tomado decisiones concretas sobre el Macba, pero sí tiene en mente "democratizar los grandes equipamientos culturales de la ciudad", según indicaba en su programa electoral. En el caso del Macba, eso implicará la elección de los cargos de la dirección por "riguroso concurso público".

Programa de Barcelona en Comú

También conllevará, de acuerdo con el programa de Barcelona en Comú, que la dirección del museo esté "sometida a mecanismos de transparencia y rendición de cuentas" y a "la constitución de nuevos patronatos con la participación de sectores ciudadanos".

Precisamente, el Macba tiene un funcionamiento público-privado que ha sido muy discutido y que se opone radicalmente a los planteamientos de la nueva alcaldesa. El museo se configuró en los años 80 como uno de los equipamientos clave para dignificar Ciutat Vella.

Colección privada

Las discusiones entre la Generalitat y el Ayuntamiento para ver quién se hacía con el control del museo fueron eternas. Finalmente se optó por la fórmula del consorcio, es decir, por un organismo compuesto por la Generalitat, el Ayuntamiento, el Estado y una Fundación privada y formada por notables de Barcelona, que hasta ahora dirigía Rodés.

Las administraciones financian los gastos corrientes del Macba, mientras que la Fundación se encarga de adquirir las obras, que pasan a ser de su propiedad. De este modo, la colección permanente del museo pertenece a un grupo de burgueses, mientras que el mantenimiento del museo se sufraga con dinero público.

Presupuesto menguante

La Generalitat aporta el 30% del presupuesto, 3,1 millones de euros; el Ayuntamiento casi el 60%, seis millones, y el estado el 10% restante, casi un millón, según se desprende del Presupuesto para 2014. Una dotación que ha descendido en algo más un millón de euros respecto a la de 2013.   

Ahora, con los planes de Colau y el fallecimiento de Rodés, esta fórmula público-privada, que se ha mantenido durante 20 años, pende de un hilo. Pero, además el Macba está sin director. Marí dimitió tras la polémica ocasionada por una escultura que se consideró ofensiva para el Rey Juan Carlos I.

Nuevo director

El museo ha abierto un concurso para seleccionar a un nuevo director. El plazo para la entrega de las solicitudes acabó el pasado 30 de junio, pero todavía no se ha seleccionado a un candidato que sustituya a Marí y es posible que el proceso se alargue, según indican fuentes del museo.

Tampoco se plantea de momento qué ocurrirá con la presidencia de la Fundación, puesto que el fallecimiento de Rodés es muy reciente. Algunas fuentes señalan a su hijo mayor, Ferran, como posible sustituto, pero aún no hay nada decidido. Y es posible que no llegue a tomarse una decisión definitiva, porque Colau planea modificar esa estructura de la fundación privada creando un nuevo patronato en el que estén presentes "sectores ciudadanos".

Crisis artística

Pero además de esta crisis institucional, el Macba sufre otra de carácter estrictamente artístico. El museo nació con vocación de exponer arte catalán del siglo XX, pero esa idea se vio reducida de inmediato por la amplia competencia del Museo Picasso y las Fundaciones Miró, Tàpies y Gala-Dalí. Además, el Mabca ha tenido que competir con su vecino el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) y hasta con el Mnac, que no debería exhibir obras actuales, pero que acaba de poner en marcha una exposición sobre el arte catalán entre 1950 y 1977.

En 2010, el Macba cerró un acuerdo con el Caixa Fòrum, que parecía su salvación, pero que en la práctica no ha podido sacar del agujero a este equipamiento nacido al ardor de las disputas políticas, el exceso de oferta museística y la escasez de presupuesto.          

    

 

 

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