La fusión municipal empieza en Galicia

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Más de 6.700 ayuntamientos españoles reciben un 40% de ayudas estatales menos que las grandes ciudades, hasta 4.000 están en situación de bancarrota

Núñez Feijóo con la ministra de Fomento, Ana Pastor

01 de abril de 2012 (19:16 CET)

En mitad de una crisis que fuerza la puesta en marcha de nuevos ajustes cada día, la idea de rebajar el número de ayuntamientos españoles cobra cada vez más fuerza. De hecho, los proyectos de fusión municipal comienzan a tomar cuerpo en Galicia.

Durante el pasado debate del estado de la autonomía, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, anunció la inminente fusión de dos municipios de la provincia de A Coruña: Oza de los Ríos y Cesuras. Esta misma semana, el Gobierno gallego pedía un “pacto de Estado” que fomentase las fusiones locales. Lo cierto es que se advierten muchas desigualdades a la hora de los repartos de fondos estatales entre los más de 8.000 municipios de España y la mitad estarían en una situación de insolvencia.

A pesar de que sobre el papel todo el mundo alaba las ventajas de una fusión municipal, pocos son los que se han atrevido a hablar de los beneficios reales que traerían consigo. Sí lo ha hecho el Círculo de Empresarios de Vigo, que asegura que los municipios gallegos podrían conseguir unos beneficios de 12 millones de euros adicionales reduciendo su número. La entidad basa su argumento en el mayor porcentaje de participación en los ingresos del Estado (PIE) que reciben los ayuntamientos grandes.

Reparto de fondos

Los ayuntamientos gestionan apenas el 13% del gasto público de las administraciones españolas, un porcentaje muy inferior al 56% que manejan los municipios daneses, o al 26% de los británicos. Pero, en el reparto del pastel, las aportaciones estatales se ven muy condicionadas por la fragmentación municipal.

El Gobierno central aporta fondos a los ayuntamientos en función de tres criterios: población, esfuerzo fiscal y capacidad tributaria. El 75% del reparto de la asignación está en función de la población de derecho municipal, a la que se le aplican los siguientes coeficientes multiplicadores: 1, para aquellos municipios de menos de 5.000 habitantes; 1,17 para los que tienen una población de entre 5.001 y 20.000 personas; 1,30 para los municipios que llegan a 50.000 habitantes y un 1,40 para las grandes ciudades. “Es obvia, por tanto, la penalización a los pequeños ayuntamientos a la hora de distribuir recursos”, comentan desde el Círculo de Empresarios.

Teniendo en cuenta estos datos, y el hecho de que en España hay, según dos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), 6.797 municipios de menos de 5.000 habitantes, la realidad nos cuenta que el 83% de los ayuntamientos españoles recibe un 40% menos de recursos del PIE que las grandes ciudades (las localidades con más de 50.000 habitantes).

Una realidad inmediata


Las fusiones municipales comenzaron a debatirse en España de forma más seria después de que en 2010 el Gobierno griego redujese en dos tercios su número de ayuntamientos con el objetivo de recortar el gasto público. En ese momento Mariano Rajoy, aún líder de la oposición, alabó la maniobra.

Ahora diversas informaciones aseguran que el Gobierno se está planteando promover la fusión de municipios de menos de 1.000 habitantes en España (más de 4.800 en toda España), tal y como recomienda Europa. Sin embargo, el camino no es fácil. Pese a los esfuerzos del Gobierno gallego, el pasado fin de semana numerosos alcaldes se alzaron en pie de guerra en contra de las fusiones municipales.
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