La reunión secreta con Pujol aleja las ya escasas posibilidades de Mas de ser reelegido president

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La resaca electoral

Leonor Mayor

Artur Mas, delante de la puerta del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), antes de declarar por el 9N / EFE
Artur Mas, delante de la puerta del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), antes de declarar por el 9N / EFE

en Barcelona, 23 de octubre de 2015 (22:36 CET)

Artur Mas ha querido hacer borrón y cuenta nueva. Sobre su partido, CDC, planea el fantasma de la corrupción, la sombra del 3%. Pero en los últimos años, el president ha puesto en marcha una ley de transparencia y unos nuevos mecanismos de control para que la adjudicación de obra pública no sea el imán que atrae a los corruptos.    

La idea de Mas era desvincularse del pasado y, sobre todo, del pujolismo. La confesión de Pujol en julio de 2014 reconociendo que tenía dinero oculto en Andorra cayó como un jarro de agua fría en el partido. Las eternas sospechas de corrupción se convirtieron en algo más que sospechas.

El cerco de la Justicia se estrecha sobre Convergència

El president se desvinculó entonces de su antecesor, de su padre político y quiso iniciar una nueva etapa, una fase de honradez y transparencia. Pero no le está resultando fácil. El cerco de la justicia se estrecha cada vez más sobre Convergència. Un juez de El Vendrell ha abierto una investigación sobre la adjudicación de las obras de un párking por parte del alcalde de CDC de la localidad a la empresa Teyco, vinculada a la familia Sumarroca, íntima de Pujol.

Al tirar del hilo, el juez ha encontrado otras pistas que le conducen a pensar que CDC se financió presuntamente de forma ilegal a través del cobro de comisiones a cambio de la concesión de obra pública.

Entrada y registro en la sede de CDC

Esas pesquisas han estallado esta semana con la entrada de la Guardia Civil en la sede de CDC y las detenciones de su actual tesorero, Andreu Viloca, que permanece en prisión incondicional; su antecesor, Daniel Osàcar, que ya está en libertad; el director general de Infraestructures.cat, Josep Antoni Rosell, y ocho empresarios supuestamente vinculados a la trama.

El viernes por la mañana, Mas compareció en el Parlament a petición propia para dar explicaciones sobre el asunto. En paralelo, Economía Digital publicó que, el mismo miércoles, poco antes de que la Guardia Civil entrase en la sede de CDC, Mas se reunió con Pujol en el domicilio de un íntimo amigo del ex president, Juan Martí, ex consejero de Banca Catalana.

Varios encuentros con Pujol desde su confesión

Esta revelación no ayuda a la estrategia de Mas de dejar atrás los tiempos turbulentos del pujolismo. Por el contrario, deja constancia de que la etapa que el president quiere cerrar todavía está abierta. Durante la comparecencia, Mas reconoció que se ha visto con Pujol varias veces desde la famosa confesión del ex presidente.

¿Planearon una estrategia conjunta para parar el golpe del registro policial? ¿O trató Mas simplemente de averiguar si había algo que Pujol todavía no le había contado? No se sabe, porque el contenido de la conversación no ha trascendido.

Negociaciones con la CUP

Pero el simple hecho de que Mas se reuniese con Pujol poco antes de un registro del que probablemente ya tenía noticia a través de algún medio de comunicación debilita todavía un poco más sus ya escasas posibilidades de ser reelegido presidente de la Generalitat.

Junts pel sí, la lista de Mas, está inmersa en las negociaciones con la CUP para tratar de formar un nuevo Govern. Junts pel sí, que engloba a CDC y ERC, está a seis escaños de la mayoría absoluta. La CUP tiene diez diputados que son para los del president como un tesoro.

Baños: "No nos hemos movido ni una coma"

En las negociaciones sobre la hoja de ruta independentista y las políticas sociales para el futuro inmediato podrían ponerse de acuerdo. En que Mas repita como presidente, parece que no. Y menos después de las detenciones del miércoles y la reunión con Pujol.

El viernes, el líder de la CUP, Antonio Baños, reiteró que su formación no facilitará la reelección de Mas, a quien vincula con la corrupción y los recortes. "No nos hemos movido ni una coma", dijo. Y mientras, Mas insiste en que si él no es presidente, no habrá acuerdo y se convocarán nuevas elecciones.

Constitución del Parlament

Con este panorama tan abierto, el lunes se constituirá el nuevo Parlament en una jornada que promete dar mucho juego, pues todavía existe la posibilidad de que las fuerzas no independentistas se alíen y, con la imprescindible abstención de la CUP, consigan hacerse con el control de la Mesa del Parlament, el órgano de dirección de la Cámara.       

 

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