Las autonomías arrinconan a Montoro

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DEBATE FISCAL

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro en el Consejo de Política Fiscal y Financiera / EFE/ Ángel Díaz

27 de junio de 2013 (21:38 CET)

Las autonomías no pueden más. Se acaba el mes de junio. La mayoría ya han aprobado sus presupuestos, pero son conscientes de que deberán modificarlos. La Generalitat de Catalunya sigue sin tener aprobadas las cuentas del 2013, porque, al margen de los problemas internos del Govern de CiU, no sabe todavía el objetivo de déficit permitido para este año. Y es que nadie lo tiene.

La reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera de este jueves resultó un fiasco. Se trató de una sesión “informativa”, como la describió el propio ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que acabó arrinconado, incluso por las propias autonomías del PP, aunque votaran a favor del objetivo general de déficit para todas las comunidades, que se ha fijado en el 1.3%.

¿Y el déficit a la carta?

Montoro no pudo sacar adelante el punto 6 del orden del día, en el que Hacienda pretendía controlar las operaciones de deuda de las autonomías. Las del PP se opusieron, entre ellas las siempre activas Madrid y Castilla-León, con lo que Montoro acabó reclamando más tiempo para replantear una nueva propuesta.

Y es que los consejeros de economía de las autonomías no entienden a qué espera Montoro para fijar el objetivo de déficit individualizado para cada comunidad.

En el caso de Catalunya, el caso es flagrante. Las palabras del conseller Andreu Mas-Colell a la salida de la reunión fueron ilustrativas: “Sería provocativo y altamente imprudente” que Montoro condicionara, como pretende el Gobierno central, vincular esos objetivos de déficit con el control, casi total, de las operaciones de deuda de las autonomías, y, además, situarlas en un programa de adelgazamiento de la administración autonómica bajo la tutela de Madrid. El punto 6, por tanto, “no ha tenido ningún apoyo”, aseguran fuentes autonómicas.

El 'no' de Andalucía, Catalunya, Asturias y Canarias


El PP, pese a todo, es un partido disciplinado, aunque las broncas se acaben soterrando. Es lo que se produjo este jueves, según fuentes conocedoras de la reunión. Catalunya, Andalucía, Asturias y Canarias votaron en contra del objetivo de déficit del 1,3% para 2013, una décima más del 1,2% inicial que se había concedido.

Pero tanto Madrid, como Castilla-León, también quisieron ofrecer su versión. Según Enrique Ossorio, consejo de Hacienda de Madrid, el objetivo debería haber sido del 1,4% para las comunidades con problemas. Mientras que la consejera de Castilla-León, Pilar del Olmo –una de las responsables autonómicas más dinámicas, y con voz propia dentro del PP-- calificó de “desequilibrado” el objetivo dictado por Montoro.

Pero como las reuniones de los responsables económicos de las autonomías siempre siguen un cierto protocolo, muy significativo de cómo ha funcionado hasta ahora la España autonómica, la primera intervención fue la de Mas-Colell.

Montoro no discute, informa

Montoro, que conocía de antemano la oposición interna, en sus propias filas, y la de Catalunya, se quiso cubrir las espaldas anunciando que no se iba a discutir el informe sobre la reforma de las administraciones, porque lo más importante era ofrecer los objetivos de déficit.

Y Mas-Colell quiso dejar claro, antes que nadie, que “esa no discusión”, no debía entenderse como un “asentimiento”. Y que la discrepancia de la Generalitat “es radical”, por la “deriva recentralizadora” que se prevé por parte del Gobierno central. El Govern rechaza, por completo, eliminar organismos propios como la Sindicatura de Comptes, o el Síndic de Greuges.

Mas-Colell, además, insistió en que el objetivo de déficit debería ser “un tercio” del objetivo para todas las administraciones públicas españolas que concedió la Comisión Europea y que es del 6,5%.

Ese tercio, que se traduciría en algo más de un 2%, es lo que reclaman, de hecho, todas las autonomías en privado, sean del PP o de otra fuerza política.

Otro cónclave en dos o tres semanas

Sin embargo, Montoro contó con algunas ayudas. La consejera gallega de Hacienda, Elena Muñoz, calificó de “coherente” el déficit que ha fijado Montoro. Y también se mostró satisfecho el consejero murciano, Manuel Martínez.

Llega julio. Montoro ha prometido que “en dos o tres semanas” reunirá de nuevo al Consejo de Política Fiscal y Financiera, y esta vez ofrecerá a algunas comunidades, principalmente a Catalunya, un déficit superior al 1,3%. Al mismo tiempo, a otras, las que hayan tenido menos problemas, como Madrid, les fijará un déficit por debajo del 1,3%, para poder alcanzar esa media autonómica.

En el caso de Catalunya, lo que se juega es ya si en 2013 tendrá o no un presupuesto, o si Mas-Colell, debe ya pensar en 2014, y convencer a Esquerra Republicana para que lo apoye.

El Gobierno central se juega su credibilidad. Pero Montoro sigue irritando a las autonomías. Por ahora, las cosas están de esta manera: en 2013, se deben ajustar hasta un 1,3% de déficit; en 2014 el margen será del 1%; para 2015 del 0,7%; y para 2016 del 0,2%. Todo eso sobre el papel.
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