El abogado de Puigdemont, Jaume Alonso-Cuevillas. / EFE/Srdjan Suki
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Llarena espera que Alemania entregue al principal inculpado, Carles Puigdemont, para cerrar el caso

Barcelona, 27 de marzo de 2018 (04:55 CET)

La extradición de Carles Puigdemont aceleraría el juicio contra los exmiembros del gobierno de la Generalitat. No es lo mismo juzgarlos sin su cabecilla, que hacerlo con Puigdemont en el banquillo de los acusados del Tribunal Supremo, según señala Pablo Nuevo, director del departamento de derecho y ciencias políticas de la Universidad Abad Oliva CEU. La presencia del principal acusado resolvería muchos problemas técnicos al juez Pablo Llarena.

El juez Llarena ha puesto la directa. Está instruyendo la causa contra la cúpula del proceso independentista catalán con suma celeridad, pero le falta el cabecilla, el principal inculpado: Puigdemont, que desde el domingo está detenido en Alemania a la espera de que se resuelva la extradición solicitada por España.

Si las autoridades judiciales de Schleswig-Holstein deciden entregarlo, el proceso en el Tribunal Supremo se acelerará para celebrarlo lo antes posible. Las autoridades judiciales alemanas decidieron este lunes mantener a Puigdemont en la cárcel después de tres horas de declaración.

No es lo mismo que no estén los exconsejeros Toni Comín, Meritxell Serret y Lluís Puig, que siguen en Bélgica, que falte el expresidente Puigdemont. Un juicio sin el principal inculpado generaría problemas técnicos y, al mismo tiempo, dilataría el proceso. La fiscalía belga confirmó este lunes que mantiene en libertad a los tres consejeros refugiados en Bruselas.

El juez Llarena necesita la entrega de Carles Puigdemont para cerrar el caso por la vía rápida

Los abogados discrepan sobre las posibilidades de conseguir la extradición de Puigdemont. El profesor Pablo Nuevo precisa que, técnicamente, no es una extradición sino una orden de detención y entrega. Está convencido que los jueces alemanes lo entregarán. Recuerda la excelente colaboración judicial entre Alemania y España. Insiste en que hay pocas diferencias entre el ordenamiento jurídico de los dos países. En su opinión, el delito de rebelión tal como está tipificado en España es totalmente equiparable al de alta traición que aparece en la legislación germana.

A diferencia de Bélgica, un país que tradicionalmente se ha opuesto a las extradiciones, Alemania ha prestado colaboración. Nuevo compara la solicitud de Llarena a las autoridades judiciales alemanas con el requerimiento que pueda tramitar “un juez de A Coruña a uno de Sevilla”. Insiste en la colaboración judicial.

Jaume Alonso-Cuevillas, el abogado de Puigdemont, se muestra totalmente convenido de que el Tribunal Superior de Schleswig-Holstein denegará la extradición. No descarta que solicite asilo político.

En la misma línea, Gonzalo Boye, abogado de los exconsejeros de ERC refugiados en Bruselas, asegura a los micrófonos de Catalunya Ràdio que “Llarena es nuestro mejor aliado porque las cosas no se podían hacer peor de lo que las está haciendo”. Boye insiste en que la extradición de Puigdemont es improbable porque los hechos que se le imputan no se corresponderían con delitos previstos en el ordenamiento penal alemán.

Polémica en Alemania

La clase política y la prensa alemana también polemizan sobre la presencia de Puigdemont en su país. Desde el gobierno de Angela Merkel se insiste en que la decisión es judicial y se recuerdan la colaboración con España. Puigdemont ha encontrado aliados en las formaciones izquierdistas Die Linke y en algunos articulistas como Jakob Augstein, copropietario de Der Spiegel, que en un artículo en portada de su edición digital pedía que se concediera asilo político a Puigdemont.

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