Los abogados, como Carmena, proponen que los camellos salgan de la cárcel

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El Colegio de Abogados de Barcelona pide medidas sustitutivas a la prisión para los condenados por tráfico de drogas

La Guardia Civil detiene a un hombre por tráfico de hachís.

Madrid , 27 de junio de 2015 (20:00 CET)

¿Es excesivo que un pequeño traficante de drogas vaya a la cárcel? La exjueza y alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, levantó el debate en el programa Fort Apache que dirige Pablo Iglesias, al considerar "un disparate" que los condenados por el pequeño tráfico de drogas terminen en la cárcel. Fue sólo el inicio

"Me parece un disparate que la gente que viene con droga en el estómago a Barajas o a cualquier aeropuerto esté en la cárcel. Esa gente no puede ir a la cárcel, es un delito que no tiene maldad. La mayor parte de la gente tenía que estar fuera. Todo el tema de la droga, de las minucias, todo eso, fuera", explicó Carmena.

Los problemas de una sociedad "dependiente"

La reflexión de la ahora alcaldesa de Madrid levantó críticas desde varios sectores pero su gremio ha terminado apoyándola. El Colegio de Abogados de Barcelona ha propuesto la aplicación de medidas alternativas para quienes resulten condenados por temas relacionados con el tráfico de drogas. El colectivo considera un exceso las penas que enfrentan quienes son juzgados por este delito.

"Hay que tomar conciencia de los beneficios de aplicar un enfoque equilibrado a estos problemas ya que somos una sociedad dependiente", aseguró el presidente de la Comisión de Drogas del Colegio de la Abogacía de Barcelona, Francisco Blázquez.

El colegio de abogados de Barcelona, que pide medidas alternativas a la prisión, propone seguir el lineamiento de la ONU para fortalecer la salud pública, la prevención y políticas sociales y culturales. El colectivo cree que es un despropósito que el 75% de los presos españoles cumplan condenas por delitos relacionados con el tráfico de drogas.

Vigilancia relajada

La visión más benévola sobre el consumo y tráfico de drogas parece ganar terreno en las nuevas esferas del poder. La policía local de Barcelona todavía no asimila una de las últimas órdenes dadas desde los altos mandos en una de las fiestas multitudinarias de Barcelona: el Sonar.

Los 30 agentes de paisano de la policía municipal encargados del cacheo de drogas recibió la orden de desaparecer de la fiesta el mismo día en que la nueva alcaldesa Ada Colau se presentó en la celebración. Nadie sabe quién dio la orden pero la decisión de relajar los controles antidrogas fue atribuida a la propia alcaldesa, aunque el Ayuntamiento no quiso ni confirmar ni desmentir la autoría de la decisión. Barcelona en Comú no quiere figurar como una fuerza represora, que castiga y persigue. Parece que el consumo de drogas tendrá menos opresión.  

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