Pisarello y Colau, en un pleno municipal. EFE/Alejandro García

Los continuos desplantes de Pisarello sacan de quicio a la oposición

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Cs vuelve a acusar a Pisarello de machista tras su bronca con Carina Mejías, último capítulo de la tempestuosa relación del segundo de Colau con la oposició

Barcelona, 16 de mayo de 2018 (21:09 CET)

El 16 de mayo de 2017, hoy hace un año, la oposición forzó la suspensión de una comisión de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Barcelona en protesta por la ausencia del primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello. Al día siguiente, la situación se repitió, esta vez en la comisión de Presidencia, Derechos de Ciudadanía, Participación, Seguridad y Movilidad, de la que él es vicepresidente.

Este martes, como si commemoraran la efeméride, el número dos de Ada Colau y la jefa de filas de Cs, Carina Mejías, se enfangaron en una bronca zanjada con una espantá de Mejías, que acabó abandonando la presidencia de la comisión mientras Pisarello la comparaba con “una maestra de escuela autoritaria”, por lo que Mejías, como ya había hecho en el pasado, lo ha tildado de machista. Es solo el último episodio de un largo desencuentro. El hombre fuerte del ejecutivo Colau es también el edil del mismo que más agrios y significados enfrentamientos ha mantenido con la oposición.

El primer teniente de alcalde apareció pasados 20 minutos, permaneció poco más de media hora y desapareció dos horas y media más

El estallido del martes llegó tras cuatro horas y media de una sesión que incluyó muchos de los tics que a Pisarello ya le han causado numerosos encontronazos con la oposición. El primer teniente de alcalde apareció pasados 20 minutos, permaneció poco más de media hora y desapareció dos horas y media más, antes de volver a la sala para la parte final de la comisión. Es habitual que se ausente cuando no le toca intervenir a él, o bien que delegue las respuestas en el gerente Jordi Ayala, algo que el resto de grupos no siempre digiere bien.

Mientras Pisarello no estaba, Mejías, que ejerce de presidenta de la comisión, ya había hecho algún comentario sobre su ausencia, y después, el primer teniente de alcalde le hizo algo que en él es habitual y desquicia a sus rivales: no mostrar ningún interés –y eso incluye no dedicarle ni una mirada- mientras la presidenta le interpelaba durante una intervención.

La gota que colmó el vaso

Mejías, además, tuvo varios piques con el concejal de Turismo, Agustí Colom. Pero la gota que desbordó la paciencia de la líder de Cs, justo después del último enfrentamiento con Colom,  fue que el portavoz de su grupo, Paco Sierra, le formuló a Pisarello una pregunta y este, que seguía a lo suyo, ni se enteró. Cuando le advirtieron de que era su turno, se puso a buscar el punto del orden del día y, cuando lo encontró, todavía esperaba la pregunta, que no había oído.

“De verdad que estas actitudes son de vergüenza ajena. He sido miembro de muchas instituciones y he participado en muchas comisiones y nunca jamás he visto estas actitudes por parte de miembros del gobierno”. Colom le replicó y Mejías se levantó y recogió sus cosas: “¿Saben lo que les digo? Que, llegados a este punto, esta presidenta se va. No lo soporto. Este comportamiento me parece vergonzoso”, iba diciendo a voz en grito.

Colom le pedía  que reconsiderara su posición, y trataba de calmar los ánimos, pero era tarde

Colom le pedía que reconsiderara su posición, y trataba de calmar los ánimos, pero era tarde. La reacción de Pisarello fue otra. “¿Pero qué es este espectáculo? ¡Es una vergüenza, este espectáculo, poniéndose a gritar aquí como una maestra de escuela autoritaria!”, le espetó a Mejías mientras se iba.

Este miércoles, Mejías se ha disculpado con el resto de miembros de la comisión por su salida de tono, pero ha cargado contra Pisarello. “Hay un componente machista en su actitud”. “El machismo es algo demasiado serio como para calificar de esa manera cualquier discrepancia”, se ha defendido el teniente de alcalde.

Reproches recurrentes

Los dos reproches principales que se le hacen a Pisarello, en realidad dos caras de la misma moneda, son sus reiteradas ausencias en reuniones y comisiones y su displicencia en su trato con la oposición. Durante el primer año de gobierno de Barcelona en Comú, y hasta la entrada en el ejecutivo del PSC, se hizo recurrente la queja de que tenía olvidado el distrito que se le había asignado, Sarrià-Sant Gervasi. Cuando el Pdecat denunció que, según constaba en su agenda pública, apenas le dedicaba tiempo a su territorio, y que también se había saltado comisiones de distrito, Pisarello se defendió alegando su elevada carga de trabajo.

La agenda de Pisarello se vio aliviada con la entrada en el gobierno del PSC, entre otras cosas, porque mientras los de Jaume Collboni permanecieron en el ejecutivo -del que fueron expulsados en noviembre pasado-, le cedió las riendas de Sarrià-Sant Gervasi al socialista Daniel Mòdol. Lo que no cambió fueron los tropiezos con la oposición.

Plante de la oposición

La suspensión de las comisiones de hace un año se produjo con Pisarello de alcalde accidental y en Madrid, donde acudía para participar en una protesta de alcaldes contra el ataque al municipalismo que a su juicio suponían los presupuestos generales del Estado. Pero lo que propició el plante, al que se sumaron todos los grupos menos la CUP, es que el número dos de Colau adelantó un día el viaje a Madrid, pese a que eso le suponía perderse dos comisiones en lugar de una, y solo avisó a la oposición a última hora. Pdecat, Cs, ERC y PP le acusaron entonces de usar la agenda para obstruir la tarea fiscalizadora de la oposición.

Aquella bronca llegaba además poco después de que Pisarello tuviera que disculparse en el pleno municipal por su comportamiento con la concejal del Pdecat Sònia Recasens. Una semana antes, también en comisión, Recasens, ante la actitud disciplicente de Pisarello, le había pedido que le prestara atención mientras se le dirigía, y él le había replicado: “Usted siga, que yo estoy haciendo otras cosas”.

En diciembre, bloqueó a Recasens en Twitter tras una trifulca en la red social

El Pdecat y Cs son, de hecho, los grupos que más se han quejado del comportamiento de Pisarello, porque con quien más roces de ese tipo ha tenido ha sido con Mejías y con Recasens, a la que en diciembre bloqueó en Twitter tras una trifulca en la red social. Sigue bloqueada, explican fuentes de los postconvergentes, que, sobre el supuesto machismo de Pisarello, apuntan que también mantiene muy mala relación con otro de los miembros del grupo que preside el ex alcalde Xavier Trias, el concejal Jaume Ciurana, aunque a él, añaden, “no le ha hablado nunca” con el tono que usa con Mejías y Recasens.

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