La portavoz parlamentaria de Catalunya en Comú, Elisenda Alamany

Los críticos de Ada Colau temen una purga "estalinista"

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"La discrepancia no se puede solucionar por la vía estalinista", advierte la portavoz parlamentaria de Catalunya en Comú, Elisenda Alamany

Barcelona, 24 de octubre de 2018 (13:48 CET)

Las guerra soterrada en Catalunya en Comú es cosa del pasado. Ahora, la guerra es a cara descubierta. A falta de siete meses para las elecciones municipales, Ada Colau se enfrenta a un grave problema para sostener el liderazgo que había construido en su partido, ya que las discrepancias han estallado y se hacen públicas ante los micrófonos.

La portavoz parlamentaria de Catalunya en Comú, Elisenda Alamany, es el rostro de las críticas internas que amenazan con hacer tambalear el mando de Colau. Lo cierto es que Alamany, cara visible de la corriente Sobiranistes.cat dentro de la formación de Colau, no desprecia el poder que conserva la alcaldesa de Barcelona sobre el partido y teme su próxima destitución como portavoz.

"Asumo los costes que pueda tener", dijo en una entrevista en Rac1 en alusión a su posible cese. "Asumo los costes, pero esto también denota que hay dinámicas que se deben dejar atrás y que la discrepancia no se puede solucionar por la vía estalinista", sentenció.

Según Alamany, esta dinámica —y no la sobrecarga de trabajo, tal y como se dijo— es la que propició la abrupta marcha de Xavier Domènech (mano derecha de Colau) de Catalunya en Comú. "Se fue agotado de estas dinámicas", aseguró la dirigente soberanista.

El círculo de confianza de Colau ya se ha puesto en marcha para zancallidear al grupo de Alamany. Y también lo ha hecho a cara descubierta. La concejal Gala Pin acusó a la portavoz parlamentaria de Catalunya en Comú de actuar movida por el "ego" y el "trepismo".

La portavoz Catalunya en Comú, por su parte, no se ahorró críticas a la dirección del partido por no abrazar el soberanismo sin complejos. "No nos debería dar miedo defender el 1-O como lo hicimos. No podemos mirar hacia otro lado, no considerar que sean presos políticos, dejar de denunciar la represión ni hacer ver que el 1 y el 3 de octubre no existieron. Si lo hacemos somos menos competitivos ", consideró.

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