Mas asume ahora que la austeridad ha perjudicado la economía catalana

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DISCURSO DE INVESTIDURA

Artur Mas en el Parlament de Catalunya

20 de diciembre de 2012 (19:56 CET)

Artur Mas no podía variar mucho su discurso de investidura, después de sólo dos años. Pero en ese lapso las cosas han cambiado de forma extraordinaria. El líder de CiU, que este viernes será reelegido president, ha mudado su ideario. Y, si en 2010 hacía gala de sus compromisos electorales, como la eliminación del impuesto de sucesiones, aunque la crisis ya era manifiesta, con una caída de ingresos nunca vista, ahora recupera el impuesto e incorpora otras tasas, haciendo suyo el ideario de Esquerra Republicana, hasta tal punto, que los republicanos no entenderían que el resto de fuerzas políticas de izquierda, con propuestas similares, como el PSC o ICV, no votaran la investidura de Mas.

Esa es la realidad, provocada por las circunstancias políticas. Mas, en su discurso en el Parlament, ha dejado claro que los resultados del 25N no eran los que esperaba, pero ha considerado que no erró en la decisión del adelanto electoral. Y que los comicios sí han constatado que dos terceras partes del Parlament “están a favor del derecho a decidir”.

Gobierno de amplio espectro

Ese aspecto es crucial. Y Mas se ha comprometido a convocar ese referéndum en esta legislatura, siguiendo los acuerdos suscritos con Esquerra. Ese apoyo en la cámara catalana le ha llevado a reclamar el apoyo de otros grupos para reforzar la gobernabilidad de la Generalitat. La oferta para lograr un gobierno de “amplio espectro” seguirá en pie “durante toda la legislatura”, aunque Mas se ha dirigido “a aquellas formaciones políticas que estén comprometidas con el ejercicio del derecho a la autodeterminación del pueblo de Catalunya”. Aquí, Mas podría contar con ICV, y, en menor medida, con el PSC, aunque los socialistas suscribieron la iniciativa legislativa, justo antes de las elecciones, en la que se mostraban a favor de una consulta siempre que fuera dentro del marco legal.

Mas, de hecho, no se ha apartado ni una línea de ese contexto. Convocará un referéndum “en el marco legal que se establezca”. El problema es que ya ahora Mas es consciente de que no encontrará ese marco legal, porque depende del Gobierno central, que se ciñe a la Constitución. El líder de CiU insistió en que, a partir de su investidura, buscará un diálogo franco con el Gobierno de Mariano Rajoy. Es una manera de ganar tiempo. En el acuerdo con Esquerra se fija que durante todo el 2013 se buscará ese imposible marco legal, que pasa por una ley de consultas catalana.

La oferta al resto de grupos políticos, especialmente al PSC, difícilmente se podrá concretar. Pero es cierto que Mas desea “corresponsabilizar” a todo el arco parlamentario que quiera convocar realmente esa consulta, y que es el centro de la legislatura.

De alabar a Merkel, a criticar sus políticas

Pero Mas ha ahondado en su discurso en la crisis económica, defendiendo la presión fiscal, y los nuevos impuestos que le ha dictado el líder de ERC, Oriol Junqueras. El giro a la izquierda es total, aunque Mas se erigió al inicio de la legislatura como el dirigente más convencido de las bondades de las políticas de austeridad dictadas, en este caso, por la Comisión Europea, a instancias de la cancillera Angela Merkel.

Entonces, se alababa a Merkel, porque se interpretaba que aplicaba los mismos principios que los que quería aplicar Catalunya respecto al resto de España. Si Alemania aportaba más dinero al conjunto de la Unión Europea, tenía el derecho también a exigir políticas de austeridad, de la misma forma que Catalunya asumía que debía ejercer de mejor alumno de Merkel, para advertir al resto de España que no quería seguir aportando tantos recursos.

Más flexibilidad

Así, Mas ha pedido que se establezca un gran consenso en el Parlament para exigir “que las instituciones comunitarias flexibilicen los criterios de déficit para las economías del sur de Europa, y, muy especialmente, del Estado español". Y, también que esa flexibilización que alcance el Gobierno central se traslade a las comunidades autónomas.

Porque, según Mas, pese a todos los esfuerzos, es de “una envergadura enorme, injusta y desproporcionada” pretender reducir unos 7.000 millones de déficit en tres años, para llegar al déficit del 0,7% que autoriza el Gobierno central a las autonomías para 2013.

Pudo alzar esa voz en 2010, aunque tuviera la necesidad también de contener el déficit. Pero no lo hizo. Lo hace ahora, asumiendo, casi por completo el discurso económico y político de Esquerra Republicana de Catalunya.
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