Mas emplaza a Rajoy a jugar la última partida (formal)

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DERECHO A DECIDIR

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, junto al del Gobierno central, Mariano Rajoy

27 de septiembre de 2013 (22:14 CET)

Formalmente no hay cambios. El presidente de la Generalitat, Artur Mas, sigue adelante con su plan, comprometido con su acuerdo con Esquerra Republicana. Y la oferta al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tiene una fecha de caducidad, hasta finales de 2013. ¿Por qué? Mas tiene ahora un mandato del Parlament. La cámara catalana aprobó este viernes una moción de CiU, ERC, Iniciativa per Catalunya-Verds (ICV), y la CUP por la que se traslada al Congreso el debate soberanista.

Lo que se pide es que las Cortes voten una petición al Gobierno central para poder celebrar una consulta de autodeterminación pactada en 2014. Y el periodo que se ofrece para negociar ese acuerdo es “antes de la finalización del actual periodo de sesiones”. Dicho de otro modo, antes de que acabe el año, en algo más de tres meses.

El Gobierno espera

Se trata de una última partida de Mas, para buscar un acuerdo que tenga el beneplácito de Rajoy. En realidad es la última prueba del algodón, porque el presidente catalán sabe que esa partida está perdida. Lo está si pretende que la consulta sea un referéndum de autodeterminación con sólo dos respuestas posibles, sí o no. El Gobierno ya ha dejado claro que está donde está, y que no se moverá en esa dirección. Es más, la vicepresidenta del Ejecutivo español, Soraya Sáenz de Santamaría, quiso este viernes ridiculizar un tanto el plan de Mas, al asegurar que había percibido “muchas posiciones distintas”, y que el Gobierno esperaría a ver en qué queda todo en Catalunya.

Por ahora, esa es la posición del Ejecutivo, ver y esperar. Aunque dirigentes como Josep Antoni Duran Lleida buscan en Madrid una vía de diálogo que permita otras fórmulas alternativas, y a eso se refería la vicepresidenta de forma velada. En el fondo está la posibilidad de reformar la Constitución, proyecto que defiende el PSOE, e iniciar un proceso que acabe en un referéndum para todos los españoles, en la próxima legislatura, y que permita, además de la resolución de otros graves problemas institucionales, el encaje de Catalunya.

Sin vías intermedias, por ahora

Esa vía está abierta. El PSOE la apoya, junto con el PSC, como una reforma en clave federal. Pero no hay nada concreto. Es, ahora mismo, una ilusión, una idea que pueda acabar siendo una realidad, pero requiere del entusiasmo del PP, que no lo tiene.

Eso es lo que pasa en Madrid, que sigue atónito lo que ocurre en Catalunya. Porque, de hecho, la política catalana vuelve a evidenciar sus habituales coqueteos con la estética. La moción aprobada por el flanco independentista, donde se incluye CiU –aunque Duran defienda que hay vida en otras estaciones intermedias-- defiende que “no existe ninguna norma o disposición dentro del marco legal que prohiba la celebración de una consulta a la ciudadanía de Catalunya sobre su proceso político”.

El PSC la rechazó, indignado por todas las negociaciones que ha protagonizado CiU durante el pleno del debate sobre política general de esta semana.

El PSC, ninguneado

Y el PSC ha sido ninguneado en otras votaciones, en las que quería únicamente aprobar el documento elaborado por el ex presidente del Parlament, Joan Rigol, en el que se defiende el derecho a decidir, siempre que sea en un marco legal. Lo votaron todos, sí, pero además el bloque independentista, por su cuenta, votó distintas resoluciones en las que se defiende avanzar en la creación de estructuras de estado, como la creación de una Hacienda propia. Y, también, la voluntad de fijar, antes de fin de año, la fecha y la pregunta de la consulta en 2014.

Perfecto. Ese es el guión. Propuesta como prueba del algodón en Madrid. ¿Pero, y después qué?

Objetivo real, 2016

Mas, cuando tenga el no de Madrid, seguirá adelante, negociando posibles vías alternativas, pero bajo el manto de una ley catalana de consultas cuya aprobación se ultima en el Parlament. Y a esperar durante todo el 2014, con los presupuestos aprobados, porque tiene el compromiso de ERC.

Una vez se llegue a finales de 2014, ya se verá. Si la respuesta de Madrid sigue sin llegar, si tampoco el PP y el PSOE han querido mover nada, sin un proyecto de reforma constitucional que pueda ser atractivo para el conjunto de españoles, pero, principalmente, para una buena parte de la sociedad catalana, Mas tendrá un problema y también Rajoy.

Su objetivo, en ese caso, es llegar a 2016. Si aprueba los presupuestos de 2014, eso lo tiene asegurado, porque se podrá limitar a prorrogar las cuentas, y a intentar buscar socios alternativos. Fuentes de CiU aseguran que Esquerra podría, en realidad, suscribir esa posibilidad. Porque sabe que en 2016 puede tener un mayor peso todavía del que tiene ahora o del que tendrá en 2014. Y, al final de la legislatura, Mas convocará elecciones de carácter plebiscitario y......nadie sabe que pasará.

El pintor con la brocha en el aire

Un dirigente de CiU señala una posibilidad. “Podemos declarar en ese momento, en 2016, una declaración unilateral de independencia, y que nadie nos haga caso. Sería como el pintor que se queda con la brocha en el aire”. Es decir, se podría caer en el ridículo más extremo, lo que el President Josep Tarradellas, siempre señalaba como el mayor peligro para un político.

Madrid sigue atento. Y Barcelona también. Porque espera una respuesta. En eso está Duran Lleida, también Artur Mas, que es lo que realmente desea. Y también Pere Navarro, como primer secretario del PSC.

¿Lo de este viernes? Mociones, resoluciones, reproches mutuos, broncas..., lo habitual en un Parlament que casi no tiene actividad legislativa, en beneficio del proceso soberanista.
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