Mas impone a Puigdemont la estrategia para recuperar el poder

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Traza los pasos para liderar el proceso soberanista, que sólo se truncaría si es inhabilitado

Manel Manchón

El ex presidente de la Generalitat Artur Mas, la ex vicepresidenta Joana Ortega y la ex consejera Irene Rigau a su llegada al juicio por el 9N. EFE/Andreu Dalmau
El ex presidente de la Generalitat Artur Mas, la ex vicepresidenta Joana Ortega y la ex consejera Irene Rigau a su llegada al juicio por el 9N. EFE/Andreu Dalmau

Barcelona, 13 de febrero de 2017 (21:07 CET)

Artur Mas va a por todas. Se siente fuerte y rehabilitado. Y ha impuesto su estrategia en el seno del Govern, que preside Carles Puigdemont, para recuperar el poder. Mas quiere ser candidato y está dispuesto, máxime cuando el propio Puigdemont ha renunciado a ello, y en el PDECat no hay nadie con la suficiente entidad para enfrentarse a Oriol Junqueras, el líder de Esquerra.

Mas impuso la forma en la que compareció ante los medios de comunicación el pasado viernes en el Palau de la Generalitat. Estaba previsto, y así se acordó, que Puigdemont recibiera a los tres acusados en el juicio por el 9N, él mismo y las ex consejeras Irene Rigau y Joana Ortega. Pero no se veía claro, por parte del entorno de Puigdemont, la conferencia de prensa con el presidente y el ex presidente en pie de igualdad.

Mas, sin embargo, impuso el propio escenario: la sala Torres Garcia, que para él tiene un fuerte contenido político, porque fue donde renunció al cargo, para dar paso, precisamente, a Puigdemont cuando la CUP le impuso el veto. Entonces, enero de 2015, como el viernes, le acompañó en primera fial su esposa, Helena Rakòsnik.


Otro impacto mediático en TV3

El domingo, Mas se fue a TV3 para protagonizar, también junto a Rigau y Ortega, una entrevista con cuatro directores de medios. Y, tras las preguntas oportunas, dejó claro que no se descarta para nada, y que estará al frente del proceso soberanista, recordando en varias ocasiones que se quedó solo defendiendo la consulta del 9N, después de que los representantes de la CUP y de ERC se levantaran de la mesa de negociación cuando se descartó el referéndum, impugnado por el Gobierno central, para dar paso al "proceso de participación".

Ese elemento psicológico está siendo fundamental para Mas, que, tras el juicio del 9N, quiere de nuevo probar suerte. ¿Cómo? En los próximos meses esa voluntad política se podría truncar, porque llega, en marzo, el juicio del Palau de la Música, sobre la presunta financiación ilegal de Convergència, que afecta directamente a Artur Mas como dirigente del partido.

También Mas dejaría de tener opciones si es condenado por el 9N. Aunque el ex presidente ha constadado su intención de presentar recursos, ante el Tribunal Supremo y ante la justicia europea, si es necesario, la resolución final podría ser rápida. Mas necesita, por lo menos, llegar a septiembre sin una sentencia firme. Si no es inhabilitado, volvería a ser un claro referente para todo el movimiento soberanista.


Críticas a ERC

Con las veladas críticas a sus socios, en especial a Esquerra Republicana, por dejarle solo en el proceso participativo del 9N, Mas puede buscar un cuerpo a cuerpo que ya intuyen los republicanos, que siguen actuando con la máxima discreción. Oriol Junqueras, empeñado en ofrecer una imagen de gestor, que puede contrastar de forma notable con los dirigentes de Convergència, cuando se inicie el juicio del Palau de la Música, se ha distanciado de ese victimismo de Mas.

La dirección del PDECat está confusa. Su coordinadora general, Marta Pascal, duda sobre la apuesta final, entre un referéndum muy complicado, que tendrá toda la oposición del Gobierno, y unas elecciones al Parlament, que se etiquetarán de elecciones constituyentes. La preferencia de los jóvenes dirigentes del PDECat es convocar elecciones antes del verano, porque cuando más tarde lleguen esos comicios, la derrota puede ser mayor. De esa forma, se trataría de "minimizar riesgos".


Incomodidad ante Mas

El hecho es que la incomodidad es grande ante la irrupción de Mas. El partido quiere pasar página a su pasado reciente, aunque se entiende que uno de los momentos de gloria del soberanismo es, precisamente, el 9N, que impulsó Artur Mas. Pero Mas también es el referente de un periodo repleto de casos de corrupción, que pueden aflorar en cualquier momento, y que están relacionados con los casos del 3%, de supuesta financiación irregular de CDC.

Sólo una condena podría dejar a Mas definitivamente en la estacada. Previamente, queda otro obstáculo: el juicio por el 9N a Francesc Homs, en el Tribunal Supremo, el 27 de febrero en Madrid. La propia Marta Pascal ha pedido una gran movilización para defender a Homs, y lo ha calificado de "segunda parte de un juicio político".

Otra incógnita es conocer el papel exacto de Carles Puigdemont, que podría formar parte de la lista de Mas. En el partido se ha considerado que Mas pudiera ser el candidato por Barcelona, y Puigdemont el cabeza de cartel por Girona. Lo que ocurre es que esa propuesta tenía una intención: lograr que Puigdemont se animara a ser, de nuevo, presidente, si se ganan las elecciones. Pero el actual president ha manifestado su deseo de dejar la carrera política, con la intención, únicamente, de convocar un referéndum a toda costa en su actual mandato.

La cuestión es que Mas quiere volver. Otra cosa será si puede conseguir su objetivo, cuando todas las encuestas dan como fuerza ganadora a Esquerra Republicana, y colocan a Oriol Junqueras como futuro presidente de la Generalitat.
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