Mas pretende liderar el independentismo sin contar con la CUP

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El expresident catalán liderará la refundación de CDC, cuyo mayor objetivo es lograr que el independentismo logre la mayoría sin depender de los antisistema

Artur Mas en el Consejo Nacional de CDC. / EFE

en Barcelona, 06 de febrero de 2016 (20:26 CET)

Ya sin funciones ejecutivas, un par de pasos al costado de los focos mediáticos, y en un discreto segundo plano, Artur Mas busca tomar impulso para emprender su máxima preocupación del momento: ampliar las bases de Convergència Democrática de Catalunya y lograr que el independentismo supere el 50% de las adhesiones.

El primer paso ya lo dieron en el último Consejo Nacional del partido, que se ha reunido en Bellaterra (Barcelona). La idea de refundación, dijo Mas en su discurso, es crear un "nuevo movimiento" de centro, que integre a las fuerzas de su partido y a entidades civiles. Por lo pronto, el planteo será presentado oficialmente en el próximo congreso de CDC, que se realizará en junio.

En búsqueda de la mitad más uno

"Tenemos que ser capaces de impulsar un nuevo movimiento, grande, influyente y de mayorías amplias en Cataluña para conseguir que más del 50 % de los ciudadanos acaben votando la vía soberanista en las urnas", dijo Mas.

Y el punto de partida es marcar el terreno con quienes no buscar alianzas: "No podemos dejar el campo de las ideas ni la articulación del futuro del país en manos del unionismo español de derechas e izquierdas, ni tampoco a la izquierda doctrinaria y populista catalana", ha asegurado Mas, en referencia a la CUP, a Catalunya sí que es Pot y a Podemos.

Ante el techo de cristal

Lograr 'la mitad más uno' del padrón electoral parece ser el techo de cristal para el movimiento independentista. En la última elección autonómica, la coalición Junts pel Sí (CDC y ERC) alcanzaron el 39,54% de los votos. Si se le suma el 8,2% que lograron los antisistema de la CUP, el soberanismo alcanzó el 47,74%. Pero la suma de los 72 escaños –sobre una mayoría absoluta de 68- les daba el respaldo suficiente –a su criterio- para aprobar la hoja de ruta para desconectar a Cataluña de España.

Pero Mas y muchos dirigentes de su partido saben que una declaración de independencia no podría tener ninguna legitimidad ni puertas adentro ni afuera si más de la mitad de la población catalana está en contra. Además, el pacto in extremis con la CUP para investir a Carles Puigdemont como president revela la débil base de apoyo que puede tener la alianza política si pretende el utópico objetivo de separarse de España.

Misión: atraer independientes

Mas estuvo a un palmo de enterrar su carrera política y arrastrar a CDC a una catástrofe electoral si se hubieran repetido elecciones en Cataluña. Previsor ante posibles pasos en falso, ahora pretende erigirse en el refundador del soberanismo en el seno de las filas convergentes, mientras que lidera en paralelo una plataforma de independientes identificados con este objetivo.

En su discurso, dijo que "como es evidente que CDC no es hegemónica en Cataluña, tienen que participar otros actores políticos, sociales o culturales, para aglutinar mayorías amplias de centro".

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