Mas reacciona, reta a ERC e insiste en un gobierno de coalición fuerte

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Asegura que si no hay máxima estabilidad, Catalunya no podrá salir de la crisis

Artur Mas en la sala de prensa de la Generalitat - EFE/ Alberto Estévez

30 de noviembre de 2012 (13:36 CET)

Los símiles marineros son la especialidad de Artur Mas. Y, aunque esta vez no los utilizara abiertamente, el president ha dado un golpe de timón importante, mostrando que ha comenzado a reaccionar después del varapalo de las elecciones del pasado domingo.

O hay un gobierno de coalición, estable y fuerte, o Catalunya “no podrá hacer los deberes” para salir de la crisis con garantías y cumplir también con el mandato de convocar una consulta por el derecho a decidir.

Sin estar pendiente de apoyos en el Parlament


Mas ha querido, este viernes, salir al paso de las interpretaciones de las primeras negociaciones que se han establecido estos días entre CiU y ERC. Y el mensaje, desde el Palau de la Generalitat, ha sido muy claro: quiere un Govern fuerte “que no esté pendiente de si tiene o no apoyos”.

Y si no se produce esa posibilidad “nada de lo que nos proponemos será posible”.

Tripartito con el PSC

Desde la convicción reiterada de que cualquier alternativa pasa por CiU --una evidencia innecesaria, pero que Mas ha querido remachar para justificar que, en cualquier caso, la federación nacionalista ganó las elecciones-- el president en funciones ha dejado caer una posibilidad ahora muy remota. Si Esquerra no quiere entrar en el Govern, como ya han evidenciado sus principales dirigentes, Mas deberá buscar “una fórmula de máxima estabilidad”.

Y eso, ¿qué quiere decir? Antes de las elecciones, Mas expresó su deseo, a algunos de sus colaboradores, y personas a las que quiso consultar, de buscar un gobierno amplio.

En aquel momento, Mas acariciaba la posibilidad de ganar por mayoría absoluta, pero quería, en cualquier caso, gobernar con Esquerra y también con el PSC, o con dirigentes de la órbita socialista. Ahora, tras perder 12 diputados, Mas vuelve a plantearse esa idea, y esa “fórmula de máxima estabilidad” podría comportar un gobierno con republicanos y socialistas.

Todo eso es ahora una quimera, pero Mas acaba de iniciar las negociaciones con todos los partidos. El president se ha referido, especialmente, a la posibilidad de “intentar” un acercamiento con el PSC.

Superar la crisis

"Hablaremos con quienes compartan los objetivos de superar la crisis, consolidar el Estado del bienestar y la apuesta por el derecho a decidir", ha asegurado Mas, consciente de que CiU está inmersa en un enorme embrollo, pero que debe salir adelante.

Cualquier acuerdo de gobierno exigirá, según Mas, “claridad de planteamiento, un programa de gobierno conjunto, con aportaciones y renuncias, y confianza mutua".

Sin arrepentimientos


Mas ha tomado, por tanto, las riendas, muy consciente de su propia responsabilidad personal en los resultados del domingo. "Haré lo que convenga. Soy consciente de que tal como ha quedado el mapa electoral, o nos ponemos o no habrá gobierno posible”.

Eso sí, y quizá Mas no puede expresar otra cosa, las elecciones “eran necesarias”. Y el derecho a decidir puede tener ahora un apoyo “transversal”, aunque todo sea mucho más difícil.
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