Mas ve “prácticamente imposible” la mayoría absoluta

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ELECCIONES 25N

Artur Mas en el Parlament.

16 de noviembre de 2012 (13:41 CET)

Existe una máxima entre los dirigenes de CiU en esta campaña electoral, que los sondeos no ofrezcan a Artur Mas la mayoría absoluta. Prefieren llegar al 25N con la sensación de que pueden conseguirla, y que todavía no la tienen asegurada.

Las encuestas, salvo una del Centre d'Estudis d'Opinió (CEO), siguen pronosticando, que, efectivamente, CiU no conseguirá esa mayoría ansiada. La cuestión es que, justo en la mitad de la camapaña electoral, Mas comienza a asumir que su proyecto puede quedarse encallado.

Sin pacto con el PP


Así, Mas ha asegurado este viernes que ve “prácticamente imposible” alcanzar esa mayoría absoluta el 25N, y que su nuevo horizonte, ahora, es ampliar la diferencia con la segunda fuerza política, que es el PSC, pero que podría ser otro partido en estas elecciones.

El argumento es que la división del voto en diferentes partidos complica mucho esa mayoría.

El candidato de CiU, en una entrevista en RNE, ha afirmado que, en todo caso, no pactará con el PP. Y si necesita un socio parlamentario, Mas buscará otras opciones, y una de ellas, precisamente, podría ser el PSC –cuyos dirigentes, los más relacionados con el ámbito municipalista así lo desean. Aunque también se ve muy complicado.

Mayoría excepcional

Mas pide ahora una mayoría “excepcional” que pueda superar los actuales 62 diputados y que se amplíe la diferencia con los 28 del PSC. “Tenemos una distancia de más de 30 diputados. Si se amplía puede ser un buen resultado, al margen de si se alcanza la mayoría absoluta”, ha asegurado el candidato nacionalista.

La fuerza inicial en el discurso de Mas se ha ido diluyendo en el transcurso de la campaña. Y Mas argumenta ahora que, respecto al proceso soberanista que ha impulsado, no tendría “mucho sentido” que Catalunya quedara fuera de la Unión Europea.

Ese es el talón de Aquiles en el proyecto de Mas, porque muchos partidarios de la independencia podrían abandonar la idea si no hay la seguridad de que, con un estado propio, Catalunya pudiera permanecer en la UE.

Mas ha razonado sus argumentos. “¿Se puede condenar a un pueblo a vivir medio sometido gran parte de su vida? Esto pasa en las dictaduras, pero en democracias se intentan resolver las cosas con diálogo”, ha precisado.

Ese diálogo se podría reiniciar a partir del 26 de noviembre. Pero Mas, sin una mayoría absoluta, podría quedar muy debilitado.
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