Mas y Urkullu trazan sus estrategias frente el Estado en Vitoria

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DEBATE SOBERANISTA

Urkullu y Mas, en Vitoria./GE

02 de mayo de 2014 (13:52 CET)

Al President Artur Mas le encanta viajar de incógnito. Ya lo hizo para pactar con José Luis Rodríguez Zapatero el Estatut, desplazándose a Madrid en coche. Y ahora ha viajado a Vitoria, para reunirse, este jueves en la sede del Gobierno vasco, con el lehendakari Íñigo Urkullu.

El encuentro es de la máxima importancia, porque los dos nacionalismos, el catalán y el vasco, aunque siguen estrategias diferentes, podrían poner en un brete –el soberanismo catalán ya lo ha hecho-- al Gobierno español, y, por tanto, al Estado.

Urkullu, precisamente, en el Aberri Eguna, el día de la patria vasca, del pasado 20 de abril, apostó por un acuerdo bilateral con el Estado, buscando todos los resquicios que permite la Constitución. A diferencia del nacionalismo catalán, que apuesta ya sin ambages por un estado propio, el lehendakari, al frente del PNV, quiere ganar tiempo, desde la convicción de que el adversario del nacionalismo vasco es Bildu, es el independentismo vasco, que, éste sí, sigue la vía catalana con atención, y defiende con intensidad el llamado derecho a decidir.

Pormenores del proceso soberanista

En un comunicado del Govern de la Generalitat, se informa que Mas y Urkullu intercambiaron información sobre las respectivas situaciones políticas y sociales de Euskadi y Catalunya, y sobre la relación que mantienen con el Gobierno español y las instituciones europeas. CiU y PNV se presentan juntas en las elecciones europeas.

El encuentro se prolongó durante dos horas y media. Mas le explicó al lehendakari los pormenores del proceso soberanista, convencido de que el 9 de noviembre podrá realizar una consulta. Y que, en caso contrario, buscará la participación de los catalanes en unas elecciones autonómicas en clave plebiscitaria. A su vez, Urkullu, según el comunicado del Govern, le informó sobre la evolución del proceso de pacificación de Euskadi.

Bildu sigue a CiU y ERC

El caso es que, desde hace décadas, las relaciones entre los dos nacionalismos han cambiado radicalmente. El PNV ha establecido una relación con el Gobierno central que es similar a la que mantuvo durante años CiU con los gobiernos del Estado. La mayoría de acuerdos en el Congreso se producen entre el PP y el PNV.

Y para Mariano Rajoy, la actitud de Urkullu, que insiste en buscar grandes acuerdos en Euskadi y en ganar tiempo, está resultando un bálsamo.

En cambio, el nacionalismo catalán se ha cansado. Esa es la tesis de Artur Mas, quien asegura que, tras muchos años de contribuir a la estabilidad del Estado, es el momento de que Catalunya pueda decidir su futuro.

Un reto para Rajoy

La izquierda abertzale, curiosamente, está siguiendo ahora los pasos de CiU y ERC, con el llamado derecho a decidir. Copian hasta la misma expresión, y están organizando, a su paso por Navarra, una vía idéntica a la Vía Catalana que se organizó en la Diada del 11 de septiembre de 2013.

En cualquier caso, y pese a las diferencias existentes, para Mariano Rajoy ese encuentro puede constituir toda una afrenta, porque los dos nacionalismos sí pueden presionar conjuntamente, en un determinado momento, para cambiar los cimientos del Estado español.
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