Mas ya juega con el PSC para aprobar las cuentas de 2015

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FUTURO ECONÓMICO

Artur Mas y Andreu Mas-Colell / EFE

29 de octubre de 2014 (21:17 CET)

El Govern que preside Artur Mas está pendiente de lo que suceda el 9 de noviembre. Aunque el Gobierno español impugne la consulta, los partidos soberanistas desean seguir adelante, y el 9N, se pueda votar o no, se convertirá en una muestra de la fuerza del movimiento independentista.

Pero llegará el 10 de noviembre, y el 11 y el 12. Y el Govern debe decidir: o prorroga los presupuestos o inicia una negociación. ¿Pero con quién? El socio hasta ahora, Esquerra Republicana, se niega. Con lo que aparece, sin disimulo, el PSC, aunque el President Mas, por ahora, no quiere saber nada. ¿Contradictorio?

Mas ya ha decidido algo importante. No prorrogará las cuentas de 2015. Si pensara en adelantar las elecciones, podría adoptar esa medida. Sin embargo, el conseller de Economía, Andreu Mas-Colell, insistió este miércoles en que presentará la cuentas en el Parlament en el mes de noviembre.

Negociar con todos

Con todas las dificultades, con la necesidad de decidir entre dos opciones: o elevar de forma notable los ingresos, o afrontar nuevos recortes. Pero Mas-Colell, en cualquier caso, quiere negociar. “Es mejor presentar un presupuesto que ir a una prorroga. Y esto está decidido, y la maquinaria funciona con toda intensidad”, aseguró, tras ser interpelado por la diputada socialista Alicia Romero.

Por tanto, los presupuestos de 2015 iniciarán el trámite parlamentario. Mas admitió que el Govern corre “un gran riesgo político”, y es que esas cuentas no sean aprobadas por ningún otro grupo, salvo CiU. Pero se pueden negociar abstenciones a las enmiendas a la totalidad, o abstenciones en la votación final en el pleno del Parlament. Mas quiere, en cualquier caso, abrir “la negociación política”, como aseguró el propio conseller de Economia.

La situación es crítica. El objetivo de déficit pasa del 1% al 0,7%. Mas-Colell seguirá reclamando que ese porcentaje pueda ser mayor, y tiene pensado incorporar en el presupuesto “partidas políticas”, peticiones al Gobierno central que incorporará en el capítulo de ingresos. Según el conseller, no le quedará más remedio, teniendo en cuenta que no está dispuesto a afrontar más recortes. Y que el desfase entre ingresos y gastos podría alcanzar los 3.000 millones de euros.

Las condiciones del PSC

El PSC está dispuesto. El primer secretario de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, ha asumido que su decisión podría tener un coste político muy elevado. Pero quiere, por lo menos, dejar constancia de que Mas –si el acuerdo no fructifica-- tuvo la posibilidad de cambiar de rumbo.

De las concreciones se ocupó este miércoles la diputada Alicia Romero. Y lo hizo con un giro a la izquierda. La idea es reorientar la política fiscal de la Generalitat, con un aumento del impuesto de sucesiones y patrimonio, y nuevos impuestos para las grandes fortunas, junto a la lucha contra el fraude fiscal, la reforma de la administración o la recuperación de la paga extra de los funcionarios.

Romero buscó el compromiso de que el Govern presentará esas cuentas en el Parlament y lo obtuvo.

Dos meses por delante

Mas había aceptado la oferta, horas antes, del propio Iceta, siempre que el PSC se sumara al “proceso de participación” del 9N. Y el líder socialista contestó que lo haría si se cambia la pregunta, dejando claro que el President “se encuentra en un callejón sin salida”. No tiene socios para aprobar las cuentas entre los partidarios del 9N, pero sí los tiene entre los que rechazan esa consulta.

El hecho es que habrá tiempo para negociar. Todo el mes de noviembre, tras el 9N, y el mes de diciembre. La decisión la tomará el President Mas.
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