Montoro plantea subir el 10% los impuestos al tabaco y los destilados

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El Gobierno anunció a finales de abril que la fiscalidad de estos productos se equipararía con el resto de la Unión Europea

Cristóbal Montoro / E.P.

08 de mayo de 2013 (15:13 CET)

El ministerio de Hacienda plantea subir hasta el 10% los impuestos al tabaco y a los destilados. Así lo han comunicado desde el departamento a los empresarios del sector. El Gobierno de Mariano Rajoy (PP) ya dejó claro en el Consejo de Ministros del pasado 26 de abril que pretendía incrementar la fiscalidad de estos productos para que se equipararan con el resto de la Unión Europea. Poco a poco, avanza en su pretensión.

Si finalmente se confirma la tasa, sería la cuarta vez que el Ejecutivo del Partido Popular incrementa la fiscalidad para la industria tabacalera. Los destilados (bebidas como whisky, ron, ginebra o orujo) habían evitado hasta la fecha esta misma suerte, pero han asumido su colaboración a la "sostenibilidad del sistema", en palabras de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. La medida no afectará ni a la cerveza ni al vino, según el plan inicial del Gobierno.

Golpe a la restauración

El sector ya está en pie de guerra contra la pretensión de Montoro. Especialmente, la restauración. Los propietarios de bares y restaurantes aseguran que la subida del precio de las bebidas espirituosas será un golpe importante para su negocio, ya que representan una parte importante de la caja.

Las fuentes del sector consultadas por Economía Digital, que prefieren permanecer en el anonimato, aseguran que sólo podrán parar el golpe de una forma: amortizar empleos. Aunque declinan hacer una estimación de los afectados hasta que no tengan sobre la mesa el incremento fiscal aprobado. 

El impuesto catalán


A esta subida se suma la que quiere aplicar el gobierno catalán de Artur Mas a las bebidas refrescantes. Fue una de las exigencias de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) a cambio de su apoyo para ser reelegido presidente en diciembre de 2012.

El nuevo gravamen que se plantea en Catalunya ha provocado el rechazo frontal de empresas de primer nivel como Coca-Cola.

En marzo, el presidente español de la multinacional, Marcos de Quinto, se mostraba convencido de que el impuesto a las bebidas refrescantes finalmente no saldrá. Defendía que la jurisprudencia internacional --un tribunal estadounidense-- acataba que “no se pueden hacer impuestos discriminatorios ni caprichosos”.

Oposición desde EEUU


E incluso el embajador norteamericano en España, Alan Solomont, advirtió de las consecuencias que tiene aplicar este gravamen: la huída de inversores extranjeros.

La Asociación de Bebidas Refrescantes, Anfabra, también alertaba del prejuicio que provocaría la medida en las compañías del sector. La organización apuntaba tras conocerse el nuevo gravamen que sería discriminatoria con respecto a otros productos alimentarios con mayor concentración de azúcares.
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