Nada nuevo bajo el sol de Rajoy en Sitges

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XXVII REUNIÓN CERCLE D'ECONOMIA

Mariano Rajoy

03 de junio de 2011 (15:25 CET)

Un buen puñado de principios filosóficos de gobernante, pero ninguna medida concreta. Sea por estrategia preelectoral o por prevención política, el líder de la oposición ha pasado por la XXVII Reunión Cercle d'Economia en Sitges sin concretar ninguna actuación, de las que esperaba escuchar el auditorio, para avanzar en la lucha contra la crisis y su principal derivada, la alta tasa de paro.

Tras una presentación a cargo del presidente del lobby barcelonés, elogiosa y entregada, Rajoy habló de transparencia, de reducir el déficit público y de austeridad como elementos inspiradores de su política en el caso de resultar elegido presidente en las próximas elecciones legislativas de 2012.

Ante un auditorio que da por segura su victoria y donde abundan sus partidarios, Rajoy se quedó a un metro de convencer que sus recetas tienen capacidad suficiente para salir del marasmo económico en el que se halla sumida la economía española. Abogó por restituir la confianza (“el primer factor es el cambio de gobierno”), gobernar con el mejor equipo posible y, para llevarlo a término, instituir un plan a cuatro años para reducir el déficit.

Lucha contra el déficit

El presidente del Partido Popular se refirió, por ejemplo, a la necesidad de limitar el gasto de las comunidades autónomas con la intención de conseguir uno de sus principales objetivos: acabar con el déficit público del conjunto de administraciones durante la próxima legislatura. Sin cifras ni compromisos concretos, el detalle más próximo a una declaración de intenciones fue su alusión a que pensaba en darle rango constitucional a esa limitación.

Hacer la administración más transparente y simplificada en sus diferentes niveles fue otra de las alusiones a su forma de plantear el proyecto anticrisis. Transparencia que también reclamó para la reestructuración del sistema financiero, incluso antes que las medidas de capitalización que las entidades financieras se han visto obligadas a aplicar por mandato legislativo y bajo en control del Banco de España. Esa transparencia, añadió el dirigente conservador, “permitirá recuperar el crédito”.

Año perdido en materia laboral

Sin alinearse de manera clara con la CEOE, Rajoy se refirió de pasada al fracaso de las negociaciones entre empresarios y sindicatos sobre la negociación colectiva. “No es aceptable que ahora se eche la culpa a los empresarios o a la oposición”, sentenció. La responsabilidad la puso, y esa fue otra más de sus redundancias discursivas, en el tejado del partido que manda. “Los gobiernos están para algo”. Dijo lamentar la interrupción del diálogo social pero se remitió a hace un año, cuando el Congreso de los Diputados pudo haber aprobado esa reforma.

Rajoy se extendió en los planteamientos relativos al ahorro. Aunque dijo querer salvarguardar la sanidad, la educación y las pensiones, el líder del PP insistió en que “en España debemos tener el Estado del Bienestar que podamos pagarnos, el que se ajuste a nuestras posibilidades como país”. Se comprometió, eso sí, en plantearse el gasto pùblico, si resulta elegido, desde una perspectiva de austeridad. La misma, añadió, que se aplicará en aquellas comunidades autónomas que serán gobernadas por el PP después del resultado electoral del pasado 22-M.

Preguntado sobre el debate más recurrente en Catalunya, el déficit público y la financiación de la Generalitat, Rajoy lanzó balones a la grada. “El objetivo capital hoy es crecer y crear empleo”. Dicho de otra manera, ahorro para todos, incluso para los que pudieran llegar a ser su sostén parlamentario en un futuro próximo. “Estamos dispuestos a escuchar y hablar”, la única concesión al catalanismo presente en la sala. Fue el corolario de un discurso que prometía más de lo que dejó en una jornada nublada en Sitges.
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