Navarro busca que el sector crítico se acomode a la nueva línea del PSC

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CONSEJO NACIONAL

Pere Navarro, en el Consell Nacional. EFE / Albert Olivé

02 de febrero de 2013 (20:27 CET)

El primer secretario del PSC, Pere Navarro, tiene muy claro el camino que desea seguir. Pero no quiere ser el responsable de ninguna ruptura, no quiere que, bajo su mandato, las siglas históricas del PSC se rompan en mil pedazos. Y busca un cierto acuerdo, con formas más adecuadas que las de otros miembros de la dirección, aunque con el mismo proyecto de fondo. Es lo que trató de escenificar este sábado en el consejo nacional del PSC, con un mensaje directo: hay que pasar página sobre lo sucedido en el Parlament, pero que nadie se olvide tampoco de que los socialistas no validarán la senda emprendida por CiU y Esquerra Republicana.

El sector crítico esperaba esa reacción. Y se tomó una tregua. Todos los sectores del PSC, aunque la mayoría está al lado de Pere Navarro, calibran ahora sus fuerzas. El consejo nacional dio luz verde a todo un proceso de convenciones abiertas a la máxima participación con las que se desea reorientar y renovar el proyecto socialista. Ese proceso se alargará durante un año, aunque el sector crítico, entre ellos los cinco diputados que no votaron de acuerdo con los criterios de la dirección en el Parlament, desean que el proyecto se reoriente lo antes posible y mejor si es antes del verano.

Derecho a decidir, sí, soberanía no

Navarro, sin embargo, pese a sus buenos deseos, dejó claros los principios. Leyó la resolución que el PSC elaboró sobre el derecho a decidir y que sólo votó el propio grupo socialista. El argumento del primer secretario es que el PSC defiende el derecho a decidir, pero no la soberanía previa, antes del referéndum que CiU y ERC pretenden convocar. Es como resolver la pregunta, con el propio enunciado. “La resolución de CiU y ERC es irreal, falsa y tramposa”, aseguró Navarro, dejando claro que no permitirá que se dude sobre la apuesta del PSC sobre el derecho a decidir, que le ha llevado, de hecho, a enfrentarse con el PSOE.

Pero uno de los problemas o virtudes, según se quiera interpretar, de la dirección actual del PSC es que está muy conectada con el área metropolitana de Barcelona. Son alcaldes, como el propio Navarro, que dirigió una ciudad como Terrassa, o Antonio Balmon, al frente de Cornellà. Y lo que ocurre fuera de Barcelona es otra cosa. Con la influencia o no de CiU, o de los medios de comunicación públicos de la Generalitat, lo cierto es que impera un sentimiento muy diferente, que abraza el independentismo. Vive menos gente, sí, pero el territorio es más extenso. Y alguno de los miembros del sector crítico quiso destacar su propia experiencia, para reflejar esa realidad.

La fuerza del territorio


Fue Núria Ventura, diputada, por les Terres de l’Ebre. La mayoría de las secciones locales del PSC en esa circunscripción hubieran votado por la resolución de CiU y ERC. Comprenden lo que indica la dirección del PSC, pero están por otra cosa. La pregunta que surge, y que se debate con intensidad en el seno del PSC, es a quién debe obedecer un diputado. Y el problema que aparece es que, en muchas ocasiones, los nombres de una lista electoral, sea en la demarcación que sea, se apañan en la sede central de un partido.

Junto a Núria Ventura, intervinieron Pía Bosch, portavoz del PSC en el Ayuntamiento de Girona; Joan Ignasi Elena, eterno obiolista, y Montserrat Tura, que consiguió los aplausos de los consejeros nacionales. Todos se refirieron a la necesidad de conectar mejor el partido con la ciudadanía, y en reclamar una política más abierta.

Ros, a la espera

Junto a ellos, pero no necesariamente con ellos, intervino también el alcalde de Lleida, Àngel Ros, muy afectado todavía por sus malos resultados en la circunscripción de Lleida el pasado 25N. Él tampoco votó en el Parlament siguiendo los criterios de la dirección, pero busca aproximar posiciones entre todos los sectores.

Tregua, por tanto, pero la dirección del PSC sigue su línea, equivocada o no.
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