Pablo Casado acalla a sus críticos

El líder del PP se felicita por el pacto con Vox por dos razones: porque servirá para acallar críticas internas y porque allana el camino a Moncloa

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Pablo Casado es, a estas horas del miércoles, un hombre satisfecho. El doble pacto alcanzado con Ciudadanos y con Vox para la investidura de Juan Manuel Moreno Bonilla como nuevo presidente de la Junta de Andalucía era básico para su estrategia. Tanto a nivel de partido como a nivel personal.

Casado ha tenido que soportar en las últimas horas múltiples críticas de importantes dirigentes de su partido, principalmente de líderes autonómicos que se lo juegan todo en las próximas elecciones de mayo. Incluso de otros que no tienen cita electoral, pero no ven claro el acercamiento a Vox.

La lista de críticos con Vox no es menor: Alberto Núñez Feijoo (Galicia), Alfonso Alonso (País Vasco), Fernando López Miras (Murcia), Alfonso Fernández Mañueco (Castilla y León), Isabel Bonig (Comunidad Valenciana) y Ana Pastor (presidenta del Congreso). 

Todos ellos han criticado de una u otra forma a Vox principalmente por un motivo: por cuestionar la violencia machista y por defender la derogación de las leyes que la combaten. Consciente de que éste era el punto más sensible, Casado ordenó a su principal hombre de confianza —el secretario general del PP, Teodoro García Egea— que marcara esta línea roja para cerrar el acuerdo con Vox. Y lo logró. El pacto con Vox no supondrá la derogación de ninguna de estas normas.

El líder del PP consigue de esta manera desactivar las principales críticas que sus compañeros de partido habían vertido contra Vox. El PP, un partido bien acostumbrado a la disciplina interna, afronta ahora en mejores condiciones la larga carrera hacia la cita electoral de mayo.

La carrera a Moncloa

Y Casado obtiene lo que buscaba: el gobierno de Andalucía. Un dirigente de Ciudadanos se rinde en privado al joven líder del PP: «Si no hubiera sido por la campaña de Casado, Ciudadanos habría superado al PP en Andalucía. Pero se implicó a fondo aunque Moreno Bonilla no era su candidato (era un sorayo) y salvó los muebles. Esa es la verdad».

Lo cierto es que el PP no logró, ni mucho menos, un buen resultado en términos absolutos. Pero sí en términos relativos porque podrá liderar el gobierno de la Junta por primera vez en 40 años. Y sobre todo porque, según los estrategas que rodean a Casado, podrá hacer valer este gobierno para allanar el camino hacia Moncloa.

«Tener el gobierno de Andalucía nos va a venir muy bien para la campaña de las generales. Las primeras medidas en un gobierno como el de Andalucía van a tener atención y tenemos que acertar. Es una gran oportunidad para explicarnos gobernando y para ser percibidos como lo que somos: un partido de gobierno», dicen voces cercanas al líder del PP.

Casado es este miércoles un hombre satisfecho. Está convencido de que los críticos tendrán que modular su discurso y de que Moreno Bonilla, el hombre que no era su hombre, acabará favoreciendo su carrera electoral.

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