Pedro Sánchez y Carles Puigdemont tras una reunión en el Palau de la Generalitat, en marzo de 2016. Foto: EFE/TA
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El presidente Pedro Sánchez está en estado de gracia, y su planificación sigilosa y meditada sellará el final de Carles Puigdemont

Carlos Carnicero

Pedro Sánchez y Carles Puigdemont tras una reunión en el Palau de la Generalitat, en marzo de 2016. Foto: EFE/TA

Barcelona, 10 de junio de 2018 (04:55 CET)

Viernes, primer Consejo de Ministros. Se debate la estrategia de Cataluña. El presidente informa que está dispuesto a demostrar que la promesa de diálogo con la Generalitat no era postureo.

Informa a sus ministros que él, Pedro Sánchez, personalmente, va a dirigir el proceso de interlocución con el presidente catalán Quim Torra y la estrategia hacia Cataluña.

Terminado el consejo, Sánchez telefonea a Torra y le ofrece una reunión en los próximos días. No ha perdido ni un minuto. Se ha levantado el artículo 155 y también el control de las cuentas de la Generalitat.

El reclamo de diálogo es un señuelo incontestable

La situación, desde el punto de vista legal, ha vuelto a la casilla de salida, cuando el Senado aprobó, con el apoyo del PSOE, la aplicación del artículo 155.

Ciudadanos da la señal de alarma. Pero no parece que vaya a encontrar mucho eco. Si aparece híper ventilado en el tema catalán no encontrará comprensión en la ciudadanía.

El reclamo de diálogo para enfocar el conflicto catalán es un señuelo incontestable.

Lo importante son los límites de la ley, que Sánchez ha dejado claros no solo en sus declaraciones sino con la incorporación de Josep Borrell y Fernando Grande Marlaska.

Hasta ahora conocemos la planificación sigilosa y meditada de Sánchez

El nuevo presidente de Gobierno está en estado de gracia. Apenas se ha criticado la lista de ministros. No ha sido improvisada, al contrario de lo que se creía antes de su comunicación.

Hay datos de la personalidad del presidente que solo se conocen ahora. Uno de ellos, su planificación sigilosa y meditada.

El primer reto, lidiar con los Presupuestos Generales en el Senado. El PP tiene mayoría, pero la última palabra la tiene el Congreso. Se esperan enmiendas del PP y de varios partidos que votaron a favor de Sánchez en la moción de censura.

La cuestión catalana es una prioridad, pero desde la consciencia de que no hay milagros

Todavía no se conocen las posiciones actuales de Sánchez en algunos temas importantes. Reforma laboral y pensiones son dos de los urgentes. Habrá que conocer los tempos del presidente en función de los apoyos en el Congreso.

Tampoco está tan claro que la oposición del PP sea tan feroz. El nuevo presidente recordará las recientes palabras del ex presidente Mariano Rajoy resaltando la lealtad, responsabilidad y sentido de estado de quien era líder de la oposición.

La prontitud con la que Sánchez ha abordado la cuestión catalana indica que es una prioridad, pero desde la consciencia de que no hay milagros.

La segunda vez del 155 será más fácil

La estrategia a largo plazo la anunció la ministra Batet. Reforma profunda de la Constitución y recuperación de alguna de las mutilaciones del Estatut en el Tribunal Constitucional. Todo a medio plazo y con exigencia de construir mayorías.

De momento, Torra ha declarado con respecto a la reforma de la Constitución que "todas las posibilidades son bien recibidas".

Lo peor que puede pasar es una guerra de desgaste en que lo positivo es que los secesionistas acepten el marco del diálogo, con el previsible disgusto de Puigdemont. Si el Govern se lanza por la vía rupturista, tendrá la espada de Damocles del 155. La segunda vez será más fácil.

Si Sánchez demuestra que los secesionistas rechazan negociar dentro de la constitución, la victoria será suya

Y Borrell se va a volcar a explicar el nuevo relato en Europa. Si Sánchez consigue demostrar, lo que no va a ser difícil, que los secesionistas rechazan negociar dentro de la Constitución, la victoria del relato socialista en Europa será un hecho.

Mientras Sánchez crece, Puigdemont empieza a diluirse.

Llegan ecos de Alemania de que, finalmente, el Tribunal de Schleswig-Holstein se pronunciará por enviar a España al ex presidente por delitos de rebelión o sedición y malversación.

Sin poner en duda la independencia del poder judicial en Alemania, el nuevo escrito de la fiscalía alemana, muy bien razonado, facilita que Alemania, bastante preocupada por la situación de Italia, colabore con el Estado Español para frenar una nueva amenaza europea.

Los seguidores ya se refieren a la "legitimidad moral" de Puigdemont

La llegada de Sánchez a la presidencia, y su historial en defensa de la Constitución, quita credibilidad a la defensa de Puigdemont para frenar la extradición.

El Pdecat desobedeció la orden de abstención que les dirigió Puigdemont en la investidura de Sánchez. La vigencia de la legitimidad pretendida por el ex presidente catalán se agota por conteo. Sus hasta ahora seguidores ya se refieren a la "legitimidad moral" de Puigdemont.

Torra se arrugó nombrando consejeros limpios judicialmente. Y quienes han entrado en el Govern nombran altos cargos de su confianza. La última esperanza de Puigdemont es poder nombrar un consejo en Bruselas, pero para eso es imprescindible que Alemania decida en contra de la extradición.

La reunión de Sánchez y Torra sella el final de Puigdemont

La foto de Sánchez reunido con Torra sella el final de Puigdemont y consagra al nuevo presidente de la Generalitat.

Hay un dato que no conocemos todavía. Quién será el próximo Fiscal General del Estado. De momento, el nuevo gobierno no ha nombrado uno. Y en un vacío legal, el Fiscal General del Estado sigue en funciones y su cese no será efectivo hasta que haya uno nuevo.

Sánchez no tiene nada que perder porque no le van a pedir nada significativo dentro de la Constitución, por lo que no es una elección rechazarlo. Ganar tiempo demostrando voluntad de negociar es una apuesta ganadora sin riesgos. Por mucho que se desgañiten Cs y el PP.

De momento, con un Gobierno aplaudido, no tiene necesidad de correr riesgos. Su apuesta europea le blinda de gastos que no estén contemplados en los presupuestos. Y, si Podemos se lanza a su yugular demasiado pronto, corre el riesgo de que su oferta de apoyar a Sánchez sin condiciones no era más que una trampa.

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