Puig eleva el tono independentista ante el empresariado catalán

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ANIVERSARIO CLUB CAMBRA

Cristina Farrés

El responsable de Empresa i Ocupació, Felip Puig, con el presidente de la Cambra de Barcelona, Miquel Valls
El responsable de Empresa i Ocupació, Felip Puig, con el presidente de la Cambra de Barcelona, Miquel Valls

17 de enero de 2013 (18:12 CET)

Felip Puig es un hombre de partido, y en su puesta de largo ante el empresariado catalán así lo ha demostrado. Su escenificación se ha producido en el marco del Club Cambra, que celebraba este jueves su primer aniversario. El ex responsable de Interior ha elevado el tono independentista de las políticas de Empresa i Ocupació que impulsó su predecesor en el cargo, Francesc Xavier Mena, quien venía de la escuela de negocios de Esade, sin carné de partido.

De entrada, ha prometido a los asociados presentes del Club Cambra (básicamente pymes, aunque también han asistido el presidente de Foment del Treball, Joquim Gay de Montellà, y el vicepresidente de la CEOE, Joan Gaspart) que impulsaría la simplificación administrativa de una vez por todas sin tener en cuenta las posibles limitaciones “por una cuestión de competencias”. El político ha prometido “diálogo” con todas las administraciones implicadas, pero no frenará su propósito de “facilitar” la actividad de las empresas, disminuyendo el peso de la burocracia.

Cambio reglas básicas del juego

El nuevo conseller también ha afirmado en la Cambra de Comerç de Barcelona que han cambiado “las reglas del juego básicas de la economía y el país”. Asegura que ahora la administración se tiene que acostumbrar a “confiar en la responsabilidad” de los promotores de los negocios. Amplía esta petición a los empresarios y los ciudadanos para crear un clima más favorable para impulsar nuevos negocios.

Por otro lado, Puig también ha recordado que el departamento donde acaba de aterrizar tiene programas e iniciativas para “acompañar e inducir a la innovación tecnológica, la modernización empresarial o la colaboración público-privada”, entre otras líneas de actuación que quiere poner en valor. Incluso ha nombrado la concertación con los agentes sociales, la gran asignatura pendiente de Mena.

Aunque antes de trabajar en mejorar las “sinergias” entre todos los players de la sociedad económica catalana, ha anunciado una reestructuración de la conselleria para dar “más dinamismo” al departamento que concretará “en pocas semanas”.

Club Cambra, el salvavidas de la institución

La plataforma de negocios que ha tenido el honor de ser el primer acto ante empresarios catalanes en el que hablaba Puig en esta legislatura, se ha convertido en un año en el salvavidas de las instituciones. “Ha disipado las dudas sobre el futuro tras la desaparición de las cuotas camerales”, ha reconocido el presidente de la Cambra de Barcelona, Miquel Valls.

El Club ya tiene 21.000 empresas asociadas y cuenta con nueve cámaras adheridas de toda Catalunya. La corporación ha incrementado un 25% su facturación en servicios, hasta los 9,7 millones de euros. Las empresas han agotado la línea de financiación de 2.000 millones de euros de “La Caixa”, que han servido para que 3.800 corporaciones obtuvieran dinero para su negocio. “El 62% han sido de menos de 100.000 euros”, añade Valls. Un verdadero éxito para la institución.
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