Carles Puigdemont durante su reciente visita a Dublín (Irlanda)

Puigdemont alienta una huelga general el 7-F

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El ex president lanza un comunicado para presionar al Parlament de Cataluña y a la Generalitat a unirse al parón

Barcelona, 04 de febrero de 2019 (17:46 CET)

Alejado de todo tipo de ataduras institucionales y dedicado únicamente a la agitación y a la propaganda, Carles Puigdemont nunca tiene inconveniente en adherirse a las iniciativas más polémicas, por muchos problemas que puedan a crear a su valido, Quim Torra.

Desde que la Intersindical-CSC —una organización de trabajadores de orientación soberanista— registró una convocatoria de huelga general de cara a esta semana, el gobierno de la Generalitat ha tratado de contentar a todas las partes diciendo lo que convenga, es decir, ni sí ni no ni todo lo contrario.

Hay consellers de la Generalitat que aprueban la huelga de este jueves, 7 de febrero, aunque no coincidirá, como esperaba la Intersindical-CSC, con el arranque del juicio del 1-O. Entre estos consellers está la titular de Cultura, Laura Borràs. Y luego hay consellers como la portavoz, Elsa Artadi, que simplemente dejan abiertas todas las posibilidades: adherirse, no adherirse y, cómo no, adherirse a medias.

Quien evita las ambigüedades es Puigdemont, que este lunes reunió en Waterloo al llamado consejo para la república —en síntesis, una reunión de dirigentes huidos a Bélgica— y aprobó un comunicado "por unanimidad" (sic) de respaldo a la huelga general.

El argumento de Puigdemont

"Esta huelga servirá para hacer avanzar a la sociedad catalana y a sus trabajadores, de manera clara y decidida, por el camino de la justicia social y de la libertad", argumenta el consejo para la república. Los huidos incluso expresaron su deseo de que la huelga se desarrole "con pleno respeto a todos los derechos civiles, políticos y sociales del conjunto de los ciudadanos en todo el territorio, con el máximo espíritu cívico y con máxima capacidad reivindicativa".

Todo ello no hace más que añadir presión al gobierno de Torra, siempre atrapado entre el activismo social y la actuación institucional. El ejecutivo catalán celebra este martes su reunión semanal para determinar su postura de cara al 7-F.

En paralelo, Junts per Catalunya (JpC) y ERC meditan cómo contentar a las partes sin que la situación se les vaya de las manos. Esta semana hay pleno en el Parlament de Cataluña y la oposición ya está en guardia ante la posibilidad de que el soberanismo quiera paralizar la sesión.

El portavoz parlamentario de JpC, Eduard Pujol, se limitó a dar pistas. "Todo lo que se pueda hacer para hacer notar la anormalidad política de esta país, ahí nos encontrarán", dijo Pujol. Y añadió, misterioso: "Esperaremos a que pasen las horas para concretar la posición de Junts per Catalunya porque tengo la sensación de que todavía tienen que pasar cosas".

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