l presidente de la Generalitat, Quim Torra, y el expresidente Carles Puigdemont. EFE
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Puigdemont sale en defensa de Torra tras los ataques de la CUP y los CDR, que acusan al presidente catalán de haber traicionado el "mandato democrático" del 1-O

Barcelona, 10 de julio de 2018 (12:30 CET)

Tras meses de erigirse en guardián de las esencias más insobornablemente independentistas, el expresident Carles Puigdemont ha bendecido ahora la nueva etapa de distensión cuyo arranque escenificaron el lunes Quim Torra y Pedro Sánchez en la Moncloa. 

Puigdemont ha salido en defensa de su sucesor al frente de la Generalitat tras los ataques recibidos por Torra por parte de la CUP y de los llamados Comités de Defensa de la República (CDR), y ha avalado el acercamiento puesto en escena por Torra y Sánchez.

"Llevamos años diciendo que la solución solo puede ser política, y ahora ya lo dicen en la Moncloa. Siempre hemos dicho que dialogaríamos con todo el mundo, sin condiciones. Y hemos reiterado que nuestro objetivo es vivir en la república catalana. Todo eso es lo que ha dicho el MHP (Muy Honorable President) Quim Torra", ha escrito en su cuenta de Twitter.

Torra admitió tras el encuentro que no consiguió nada de Sánchez por lo que respecta a su reivindicación central, la de la celebración de un referéndum de autodeterminación, aunque insistió en no haber renunciado a nada, tampoco a la vía unilateral, llegado el caso. Pero lo que el president, su gobierno y los partidos que lo integran -Junts per Catalunya (JpC) y la CUP- han preferido destacar de la cita ha sido lo que tiene de deshielo, y también la asunción por parte del Gobierno español de la existencia de un "problema político" en Cataluña que requiere, en palabras del propio Sánchez, "una solución política". 

Tras la reunión en la Moncloa, los cuperos han acusado a Torra y su ejecutivo de querer liquidar con "un pacto de élites" la voluntad expresada por los votantes independentistas en el referéndum ilegal celebrado el 1 de octubre, o, lo que el independentismo llama "el mandato democrático del 1-O", y los CDR han llegado a pedir su dimisión. Y Puigdemont, hasta ahora alineado con las tesis más beligerantes del independentismo, ha salido al rescate.

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