Torra, en Bruselas, durante el Consell de la República.

Quim Torra gastó más de 24.000 euros en su viaje a Eslovenia

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El presidente de la Generalitat reivindicó la vía eslovena de independencia (pese a los muertos en el conflicto) después de visitar el país exyugoslavo

Barcelona, 26 de marzo de 2019 (17:54 CET)

El pasado 8 de diciembre de 2018, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, acudió a Bruselas, procedente de Eslovenia, para arropar a Carles Puigdemont en el acto de presentación del llamado Consell per la República. Durante el evento, Torra pronunció una frase que le condenó a una semana de polémica: “Los eslovenos lo tuvieron claro. Decidieron determinarse y tirar hacia delante en el camino de la libertad con todas sus consecuencias hasta conseguirlo. Hagamos como ellos. La vía eslovena es nuestra vía”.

Al reivindicar la vía eslovena, Torra asumió tácitamente que el país balcánico consiguió la independencia de Yugoslavia tras la Guerra de los Diez Días en 1991, que dejó tras de sí un desgarrador escenario con 62 muertos y 300 heridos. Los adversarios no tardaron en saltarle a la yugular, y Torra tuvo que rectificar pocos días después.

La fantasía con la vía eslovena de Torra tenía su origen en la visita del president al país exyugoslavo que precedió a su aterrizaje en Bruselas. El día 5 de febrero, Torra se subíó a un avión para desplazarse a Ljubljana, capital de Eslovenia, donde pasó el puente de la Purísima. Tres días bastaron para gastar un total de 24.191, 96 euros que salieron de las arcas de la Generalitat.

El viaje de Torra y diez personas más

Gran parte de esa suma se invirtió en transporte. Un total 17.546,82 euros se desembolsaron en el transporte en avión y la movilidad por el país. Torra no viajaba solo: le acompañaba una comitiva que incluía a Natàlia Mas, secretaria de Acción Exterior y de la Unión Europea; a un asesor en políticas de estrategia, al director del Gabinete de Relaciones Externas y Protocolo, una técnica de protocolo, un coordinador de Políticas internacionales, un fotógrafo, una redactora de prensa y tres escoltas. Torra y su séquito gastaron en tres días 712,8 euros en dietas y 4.968, 34 euros en alojamiento.

Durante ese viaje, el gobierno catalán alquiló una sala de reuniones privada en el aeropuerto y organizó y pagó la cena con académicos eslovenos con los que se reunió Torra ya en el país balcánico. En estas dos causas, la Generalitat empleó un total de 964 euros.

El gobierno esloveno evitó comparaciones

La agenda del presidente catalán fue la siguiente: dio una conferencia sobre el 'procés', se reunió con la Cámara de Comercio e Industria eslovena, con el expresidente del país Milan Kucan, e incluso llegó a hacerse la foto con el presidente actual, Borut Pahor. Posteriormente, algunos medios aseguraron que ese encuentro entre ambos dirigentes había sido algo forzado y no había durado más de cinco minutos.

Cuando llegó a Bruselas, satisfecho de su viaje, no dudó en felicitarse en el Teatro Real Flamenco de la ciudad por las “buenas noticias” que, aseguraba, traía bajo el brazo. Eligiendo a Eslovenia como ejemplo, Torra animó a los catalanes a “no dar marcha atrás y estar dispuestos a todo” para lograr la independencia. Sin reparar en que estaba poniendo como ejemplo un conflicto civil, militar y sangriento.

Poco después de la visita de Torra, Marjan Sarec, primer ministro del país, compareció públicamente para pedir que no se comparara Cataluña con Eslovenia, y que no estaban contentos de que se usara Eslovenia para dar apoyo al proceso de independencia, que consideraban un afer interno de España.

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