La rectora de la Universidad Rovira i Virgili, María José Figueras (i) fue la encargada de leer el manifiesto reivindicativo de las universidades públicas catalanas. Detrás, de izquierda a derecha, están los rectores de la Universidad de Lleida, Jaume Puy

Quim Torra estrangula a las universidades catalanas

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El incremento de 100 millones de euros que Pere Aragonès ofrece a las universidades catalanas no les permitirá afrontar ningún gasto extra

Josep Maria Casas

Economía Digital

La rectora de la Universidad Rovira i Virgili, María José Figueras (i) fue la encargada de leer el manifiesto reivindicativo de las universidades públicas catalanas. Detrás, de izquierda a derecha, están los rectores de la Universidad de Lleida, Jaume Puy

Barcelona, 13 de octubre de 2019 (04:55 CET)

Los rectores de las ocho universidades públicas catalanas denunciaron el pasado lunes que la “supervivencia” de sus centros está en peligro por la falta de inversión de la Generalitat. Dos días después, el vicepresidente económico, Pere Aragonès, les prometió que incrementará el presupuesto de universidades para el próximo año en 100 millones de euros. Aunque queda por ver si consigue aprobar las cuentas de la Generalitat, estos 100 millones no dan ni para reparar las goteras y desperfectos de los edificios después de años de recortes.

Joan Elias, rector de la Universidad de Barcelona (UB) y presidente de turno de la Asociación Catalana de Universidades Públicas (ACUP), advierte que estos 100 millones de euros no suponen un crecimiento real ni más recursos adicionales: “significan cero”.

En declaraciones a Economía Digital, Elias precisa que, de este incremento de 100 millones de euros, 62 servirán para actualizar las nóminas del profesorado, administrativos y personal de servicio. Este es el importe que las propias universidades avanzaron para el periodo 2017-2020 y que la Generalitat se comprometió a cubrir. Todavía no ha satisfecho la deuda porque opera con los presupuestos de 2017 prorrogados.

Otros 28 millones servirán para financiar la rebaja de las tasas que pagan los alumnos. La Generalitat se comprometió a reducirlas el próximo año entre un 10% y un 30%. Sin embargo, esto tampoco supondrá un incremento de recursos adicional para las universidades porque recibirán el mismo importe en tasas, ya sea por parte de los alumnos o de la Generalitat.

En el presupuesto de la Generalitat de 2017 se contemplan 766 millones de euros para las universidades, que Aragonès promete ampliar en 100 millones más en las cuentas previstas para el próximo año, que aún no ha presentado en el Parlament. No obstante, este incremento no significará que las universidades tengan más dinero para gastar.

Diferencias en el gobierno de Quim Torra

Dentro del gobierno de la Generalitat existen discrepancias sobre la financiación de la universidad pública. El pasado miércoles, la consejera Àngels Chacón indicó en una entrevista en TV3 que propondrán un incremento de 120 millones de euros para el próximo año. Sin embargo, unas horas después, el vicepresidente económico redujo la oferta en 20 millones.

Chacón declaró que los rectores de las universidades públicas catalanas “tienen toda la razón” en quejarse del déficit de financiación. Incluso afirmó que, en los próximos cinco años, la inversión debe aumentar en más de 500 millones de euros para “aproximarnos” al gasto medio que están haciendo otros países europeos.

Chacón es la consejera de Empresa y Conocimiento, área que engloba a las universidades, pero es Aragonès quien tiene la llave de la caja. Irónicamente, Elias recuerda que “todos los gobiernos son de coalición: por una parte está el ministro de Hacienda y, por la otra, el resto”.

Siguen los contactos

Los rectores de las universidades públicas seguirán negociando con el equipo del vicepresidente Aragonès. Elias indica que “la puerta está abierta” para buscar un acuerdo. La propuesta de mínimos que formulan para el próximo años es volver al presupuesto de más de 900 millones de euros que tenían antes de la crisis (908 millones en 2009) a los se deberían sumar los 62 millones de actualización de las nóminas. Plantean un plan de choque para llegar a los 1.300 millones en 2022.

La desinversión pública afecta al funcionamiento ordinario de la universidad. Después de años de recortes, los rectores reclaman fondos para renovar las plantillas de profesorado o retener a los investigadores, pero también para mantener en condiciones las instalaciones. La universidad catalana se cae, en sentido literal. Elias insiste en que hace falta un plan de inversiones universitarias de 100 millones de euros al año solo para infraestructuras.

Como ejemplo, la Universidad de Barcelona cuenta con edificios en diversas localizaciones, algunos históricos, con una superficie de 600.000 metros cuadrados. Las reparaciones en tejados, fachadas y en su interior son constantes, pero el presupuesto solo da para actuaciones de urgencia. Es necesario renovar los laboratorios docentes e, incluso, el mobiliario de las aulas. Tienen ordenadores y programas informáticos obsoletos. Se requiere un millón de euros anuales para tenerlos al día.

Cuando se va la luz, rezan para que no se paren los viejos grupos electrógenos posibilita que sigan en funcionamiento equipos científicos y diversas instalaciones que no pueden quedarse sin energía. “No estamos pidiendo lujos asiáticos”, insiste Elias. Luchan para que la infrafinanciación crónica no acabe con la universidad.

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