Rajoy abre la puerta ahora a convocar elecciones el 27S

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CRISIS INTERNA EN EL PP

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy

Barcelona, 27 de abril de 2015 (11:52 CET)

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy es un hombre previsible. No le gusta cambiar el guión previsto, pero siempre hay excepciones. Rajoy ha asegurado este lunes que todo podría quedar abierto, tras las elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo, de cara a las elecciones generales. "No descarto absolutamente nada", ha afirmado en un desayuno informativo organizado por Europa Press.

Ahora bien, ¿qué implica esa afirmación? Rajoy ha dejado claro que será el candidato a las elecciones generales, aunque eso siempre dependerá de que haya o no una revolución interna en el PP, cosa poco probable, a no ser que la debacle el 24 de mayo sea total. Pero Rajoy ha regañado, de forma implícita, al presidente gallego, Alberto Nuñez Feijóo, quien reclamó una "reflexión" tras los comicios locales y autonómicos en función de los resultados.

Los resultados del 24M serán malos

El presidente del Gobierno ha defendido a su partido, sin entrar en mayores consideraciones, confiado en que la mejora de la situación económica acabará surtiendo efecto entre la ciudadanía. "Estoy muy orgulloso de mi partido, que es un seguro de estabilidad para los españoles, que siempre ha estado a las duras y a las maduras", ha remachado.

Rajoy no se resigna a un mal resultado en las elecciones del 24 de mayo, aunque los dirigentes del PP consultados admiten que serán malos, en gran parte porque se parte de un listón muy alto: en 2011 el PP acumuló el mayor poder territorial nunca alcanzado. Según el presidente del PP, el partido se ha caracterizado por "mucha solidaridad, coraje y aguante".

Parar una revuelta interna

El hecho es que el jefe del Ejecutivo cuenta con un arma excepcional, que es la propia convocatoria de las elecciones. Tras el 24 de mayo, tendrá una idea más clara del poder de los partidos emergentes, como Podemos y Ciudadanos, y podría decidir fijar la fecha de las elecciones el 27 de septiembre, el mismo día que Artur Mas avanzó para las elecciones catalanas.

Si Rajoy se inclina por el 27S podría desbaratar los planes de Mas, o plantear las elecciones generales como una garantía para neutralizar el proceso soberanista. El PP catalán rechaza esa posibilidad, al entender que Rajoy no debe estar pendiente del calendario de Mas, pero las circunstancias van cambiando con celeridad, y la cuestión catalana pesaría menos que la necesidad de Rajoy de parar una posible revuelta interna, si da tiempo a otros dirigentes del PP para preparar sus candidaturas.

Todo abierto, por tanto, hasta conocer el desenlace del 24 de mayo.

 

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