Rajoy toma decisiones: no se mueve sobre la cuestión de Catalunya

stop

JORNADAS EN SITGES

El presidente, Mariano Rajoy, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz y el presidente del Círculo, Antón Costas | EFE

31 de mayo de 2014 (14:15 CET)

El Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, toma decisiones. Las toma en el terreno económico y en el político. Esas decisiones, sin embargo, chocan con la idea de que Rajoy deba moverse, de que deba presentar iniciativas concretas, sea una reforma legislativa, o una reforma en profundidad de la Constitución.

Si se pretendía que Rajoy ofreciera en el Cercle d’Economia una propuesta, o una posición respecto al problema de Catalunya, la frustración será grande. Pero, en realidad, Rajoy si la ofrece. Es la misma, a su juicio, que la que evitó que España fuera rescatada en el peor momento de la crisis económica, en el verano de 2012. Entonces no se movió. No pidió el rescate. Fue una decisión.

La consulta, en los periódicos

“Me enteré por los periódicos de la pregunta y la fecha de la consulta, y, desde entonces no me han llamando nunca”, ha asegurado Rajoy, en referencia a Artur Mas, en las jornadas de Sitges.

Rajoy está dispuesto a reformar la Constitución, pero “siempre que se diga qué se quiere hacer, para qué se reforma, y si se quiere un modelo simétrico, asimétrico, o retocar las competencias exclusivas o lo que sea”.

Con esos dos principios, Rajoy atiende al problema catalán, el “problema político más serio de la política española”, según Josep Antoni Duran Lleida, un análisis compartido con Alfredo Pérez Rubalcaba, como constataron los dos también en el Cercle d’Economia.

El debate está en Europa

No habrá más. El Presidente del Gobierno sigue convencido de que el gran debate debe ser el que está presente en la Unión Europea, en discutir y llegar a acuerdos sobre la unión bancaria, y fiscal, en la unión política, y en la competitividad de las empresas.

El latiguillo que ha repetido Rajoy es que él se enteró “por los periódicos” de la consulta, y lo ha manifestado “sin el ánimo de ofender a nadie”, y sin pronunciar, en ningún momento, el nombre del President Artur Mas, a quien ve "en la vía equivocada".

Su actuación, su decisión, por tanto, es no entrar en el debate sobre una posible consulta acordada, o en sentarse, tomando la iniciativa, para plantear una reforma de la Constitución.

Un país importante, España

Esa posición de Rajoy choca con las peticiones del propio Mas y de Rubalcaba. El President insiste en que si llega una oferta de Estado, que pase por una reforma de la Constitución, él la escuchará y la querrá someter a referéndum por parte de los catalanes. El todavía líder del PSOE quiere que se inicien contactos a tres bandas –PP, PSOE y Gobierno catalán—pero Rajoy ha dejado claro que no se moverá.

“No voy a tener ocurrencias”, ha asegurado, constatando que no contempla que la consulta del 9 de noviembre se vaya a celebrar. “Somos un país importante en el mundo, el número 13 por PIB, y ha quedado claro que esa consulta no se puede celebrar, como se constató en la votación del Congreso, y tras la sentencia del Tribunal Constitucional”, sobre el derecho a decidir que se aprobó en el Parlament.

El respeto a la ley

El Cercle, en cambio, que apuesta por esa “tercera vía” de acuerdo, había pedido a Rajoy que rechazara el inmovilismo. Y, entre los empresarios, ha habido algunas preguntas –pocas, aunque se sometían al filtrado que hacía Antón Costas—sobre la votación en las elecciones europeas, y la suma de apoyos de los partidos catalanes a la consulta.

“No estoy enrocado, estoy dispuesto a hablar, pero como Presidente del Gobierno debo respetar la ley”.

Es una decisión. Es la posición del Presidente del Gobierno, como hizo en el verano de 2012, cuando no solicitó el rescate, pese a que muchos analistas, y miembros de su propio partido, incluido el ex ministro Josep Piqué, presente este sábado en Sitges, lo había pedido de forma reiterada.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad