Rita Barberá huye del Ayuntamiento de Valencia para no ver a Ribó

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Tras 24 años en el consistorio la líder del PP valenciano renuncia a su acta de concejal y evita un 'face to face' con el líder de Compromís y futuro alcalde

Rita Barberá, senadora y ex alcaldesa de Valencia

en Valencia, 12 de junio de 2015 (13:43 CET)

No quiere ni verle. Rita Barberá se despide del Ayuntamiento de Valencia para no cruzarse con Joan Ribó, líder de Compromís y futuro alcalde. Tras 24 años en el consistorio y con una supremacía que parecía irrompible, Barberá decía adiós este viernes a los funcionarios con un apretón de manos.

No se va por la puerta de atrás, pero si por la lateral. Aunque ha querido dar la cara ante los medios, Barberá es incapaz de dar las llaves de la ciudad a Ribó. ¿Mal perder? ¿Vergüenza por los resultados cosechados? ¿Incapaz de admitir la derrota?

Un cambio en Valencia

Sea como fuere y antes de salir del ayuntamiento, quería ser ella misma la que confirmara la noticia. Por ello, un poco después de las 12:30 horas, y ante la atenta mirada de decenas de periodistas, ha anunciado que rechaza el acta de concejal.

Sonriente, Barberá ha subrayado, ante todo, que ha sido un honor para ella ser alcaldesa de Valencia durante tantos años. Ya lo hizo tras los resultados del 24M que significaron un duro revés para el PP valenciano, que conseguía 10 concejales. Los valencianos votaron por un cambio que no pasaba por un gobierno, de nuevo, liderado por los populares.

Nueva etapa en las Corts

Pero Barberá, como Esperanza Aguirre, no dejará la política ni el PP. "No vengo a decirles adiós. Vivo en Valencia y seguiré atenta a todo lo que ocurra", ha explicado.

Con estas palabras la alcaldesa más longeva de las seis mayores ciudades españolas ha señalado que su nueva etapa en la Comunitat se centrará ahora en las Corts como diputada y presidenta del grupo popular

Pero antes de irse Barberá ha querido subrayar lo que ha hecho bien y, también, entonar un mea culpa, pero con la boca pequeña. Ha pedido perdón por aquello en lo que se haya podido equivocar, sin entrar en muchos detalles al respecto. "He cumplido con el trabajo que me han encomendado hasta estas elecciones", ha añadido.

Presumir de una política que llega a su fin

Tras dar paso al interventor municipal para que explicara la situación de la tesorería municipal y quedar claro que las cuentas están al día, Barberá ha subrayado que Valencia está 117 euros por debajo de la media nacional en presión fiscal.

Ha presumido, además, de sus políticas sociales y de las becas educativas, incluso de que ahora la ciudad ya no se inunda cuando llega la gota fría. "Somos referentes del mundo como smart city", ha señalado.

Pero tampoco se ha querido olvidar de sus fiestas, las Fallas. "Hemos cuidado todo lo que tiene que ver con nuestras señas de identidad y nuestras fiestas", ha remarcado, eso sí, en castellano.

¿Salto ministerial?

Después de agradecer a periodistas, funcionarios, concejales y asesores el trato recibido, Barberá ha querido desmentir que vaya a ostentar un cargo en algún ministerio.

Y para despedirse ha insistido: "No me llevo nada del ayuntamiento. Muchísimas gracias".

Así, Barberá pone punto y final a su etapa como alcaldesa de Valencia y confirma que no ejercerá la oposición. Ni siquiera estará presente este sábado en la constitución del nuevo ayuntamiento. 

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